Hannah: la travesía inédita del budismo

HANNAH

Hannah es una película documental, que fue exhibida cinematográficamente en 2014, y trata acerca de Hannah Nydahl, una mujer danesa, nacida en 1946 y fallecida en el 2007, la cual ayudó a divulgar y popularizar en Occidente el budismo tibetano, y en particular las enseñanzas y prácticas de la escuela karma kagyu, la mayor de las subescuelas de la tradición kagyu. Junto con su esposo, Ole Nydahl, ella cofundó el Camino del Diamante, una organización budista laica occidental. El Camino del Diamante está afiliado a una de las dos facciones de la escuela karma kagyu, la cual se había dividido a inicios de los años noventa en lo que llegó a ser conocido como la «controversia del karmapa», cuando dos niños fueron identificados como tulkus (lamas reencarnados) del 16º karmapa, el cabeza de la escuela karma kagyu que había muerto en 1981. Ambos tulkus identificados, son ahora reclamados por sus respectivos partidarios como el 17º karmapa: Ogyen (Urgyen) Trinley Dorje y Trinley Thaye Dorje. Ole y el Camino del Diamante apoyan a Trinley Thaye Dorje como el 17º karmapa, y eso mismo hizo Hannah hasta su muerte.(1)

Hannah nació en Copenhague en 1946, ciudad donde cinco años atrás había nacido su esposo Ole Nydahl. Se hicieron amigos en la universidad en Copenhague, habiéndose encontrado primero cuando ambos eran niños. Después de la graduación, los dos viajaron, al igual que otros tantos jóvenes de aquel entonces, por una vía terrestre en el «rastro del hippie», a través de Turquía, Irán, Afganistán e India rumbo a Nepal en 1968, en busca del «significado de la vida», de la verdad, la paz y la felicidad, e intentando comprender la naturaleza de la mente, y alcanzar nirvanaAsí ambos cambiarían por el budismo su viejo estilo de vida hippie, «poder de las flores», y por la meditación su consumo de alucinógenos y otras drogas. Después de pasar su luna de miel en Katmandú, que fue en donde primero se encontraron con el budismo, Hannah y Ole viajaron a Sikkim, y se convirtieron en estudiantes del 14º kunzig shamar (el shamarpa), segundo maestro más importante en la escuela karma kagyu, y del 16º gyalwang karmapa (el karmapa, cabeza de la escuela karma kagyu), en su monasterio de Rumtek (la sede en el exilio del karmapa) cerca de Gangtok, Sikkim.

Hannah y Ole fueron dos de los primeros discípulos occidentales del 16º karmapa. Fueron enviados a Dinamarca por el 16º karmapa en 1972, luego de estudiar bajo su dirección como practicantes laicos, por más de tres años. Su misión era la de difundir allá el Dharma, y la de popularizar las enseñanzas y prácticas de la escuela karma kagyu, incluyendo la meditación. Como vehículo apropiado para tal misión, ellos fundaron más tarde en Copenhague el Centro de Meditación Camino del Diamante.

Desde entonces Camino del Diamante ha ampliado considerablemente sus actividades, y actualmente comprende unos 650 centros por todo el mundo, ahora bajo la guía espiritual de Trinley Thaye Dorje, uno de los dos aspirantes a la corona del 17º karmapa, y bajo el liderazgo de Ole.

Fotograma de Hannah: Buddhism’s Untold Journey


Tras proveer algún trasfondo, que considero podría ser necesario para que las personas ajenas a la película tengan una comprensión más completa de ella, continúo con mi reseña. Sin embargo, la película aún puede ser disfrutable para quienes deseen apreciarla en su valor ideal, incluyendo algún metraje de vídeo histórico del Tíbet y de Nepal, y de su capital, Katmandú, y del monasterio de Rumtek; igualmente, filmaciones de otros monasterios budistas tibetanos, de templos, estatuas y pinturas; y de algunos lamas y monjes del budismo tibetano en sus coloridos ropajes ceremoniales, llenos de ornamentos, y también de los pueblos de Nepal y Sikkim. Todo visualmente muy interesante y evocador.

El documental sigue con lujo de detalles la historia de la vida de Hannah, siguiendo una secuencia que comienza con sus días infantiles en Copenhague, y prosigue hasta su encuentro y amistad con Ole Nydahl, quien se convirtió en su cónyuge. El documental dura cerca de una hora y media, está narrado en inglés y comprende metraje de vídeo de Hannah y Ole, del 14º shamarpa, del 16º karmapa, y de los dos aspirantes a 17º karmapa, así como de otros lamas mayores de la escuela karma kagyu. También incluye entrevistas con Ole, la familia de Hannah, amigos y lamas; y el metraje de una parte de los muchos países de todo el mundo a los que ellos viajaron enseñando el budismo tibetano, y de las diversas prácticas y costumbres locales (incluyendo una visita a Colombia y Venezuela en 1991, durante la cual ella y Ole fueron brevemente secuestrados por las guerrillas).

Fotograma de Hannah: Buddhism’s Untold Journey

La película está dividida en diez capítulos, listados al principio del filme, con el título de cada capítulo siendo exhibido al principio de cada uno de ellos. El primer capítulo se ocupa de la vida temprana de Hannah, y de su encuentro y matrimonio con Ole Nydahl. El segundo y tercer capítulos narran su viaje a Nepal y a Sikkim, donde se encontraron al 14º shamarpa y al 16º karmapa, y se convirtieron en sus estudiantes; y más tarde en discípulos cercanos del 16º karmapa, quien les pidió, luego de tres años de estudio, que regresaran a Europa para difundir el Dharma. Y el cuarto capítulo registra su viaje más allá de Europa Occidental, hasta Polonia, para continuar propagando las enseñanzas del Buda hacia el este (europeo), y finalmente por todo el mundo.

Los capítulos del quinto al octavo se relacionan con acontecimientos que tal vez sean los más significativos para las vidas de Hannah y Ole, así como para la escuela karma kagyu, y que constituyen el foco principal de la película. Esos eventos comienzan con el viaje por tierra de Hannah y Ole a la India en 1981. Durante esta visita, se enteraron de la muerte del 16º karmapa mientras se hallaba en un viaje de enseñanza por los EEUU.

Hannah, como uno de los discípulos más cercanos del karmapa, se involucró profundamente en los preparativos para su entierro en el monasterio de Rumtek. Cuatro lamas de alto rango habían sido nominados como regentes por el 16º karmapa antes de su muerte, y se les asignó la tarea de encontrar a su tulku, quien se convertiría en el 17º karmapa. Dichos regentes eran el 14º shamarpa, el 12º Tai Situpa, el 3º Jamgon Kongtrul y el 12º Goshir Gyaltsab.

En 1992, todavía sin identificar al tulku, el Situpa sugirió que el Jamgon debería ir al Tíbet para intentar localizar a tal niño. Sin embargo, el Jamgon murió cerca de Darjeeing en un accidente automovilístico, que algunos consideraron sospechoso, y esto conllevó a los comienzos de una escisión en la escuela karma kagyu. Más tarde ese año, en el Tíbet se encontró a un niño (Ogyen Trinley Dorje), y éste sería reconocido por el Situpa, el Gyaltsab y otros lamas mayores como el tulku del 16º karmapa. Pero no todos los lamas de alto rango aceptaron tal designación, incluyéndose entre ellos al 14º shamarpa.

Fotograma de Hannah: Buddhism’s Untold Journey

Ogyen Trinley Dorje fue entronizado como el 17º karmapa en el monasterio Tsurphu en Llasa (sede histórica de los karmapas) en ese mismo año, 1992; y hubo violencia durante la ceremonia, y después de ella. Ogyen Trinley Dorje fue reconocido como el 17º karmapa por China, y también por el 14º dalái lama (aunque el apoyo del dalái lama no es mencionado en la película).

Durante ese mismo año, el 14º shamarpa reveló que tenía información de que otro niño había sido encontrado en el Tíbet, identificado como el tulku del 16º karmapa. El shamarpa y Hannah se las agenciaron para que el niño, Trinley Thaye Dorje, viajara de contrabando desde el Tíbet a la India. Éste fue entronizado como el 17º karmapa en Nueva Delhi, en 1994; y también hubo violencia durante esa ceremonia, y después de ella. La India reconoció a Trinley Thaye Dorje como el 17º karmapa.
Conque ahora hay dos aspirantes al trono del 17º karmapa: Ogyen Trinley Dorje y Trinley Thaye Dorje, cada uno con sus propios defensores y organizaciones. Hannah, Ole y el camino del diamante reconocieron a Trinley Thaye Dorje como el 17º karmapa. ¡Todo muy complicado y difícil de ser plenamente captado y entendido! Pero en años recientes los dos demandantes se han conocido, y han dialogado sobre trabajar hombro con hombro para identificar al tulku que en el futuro se convertirá en el 18º karmapa.

Los dos capítulos finales de la película (nueve y diez), se inician con los continuos viajes de Hannah y Ole a diversas partes del mundo, divulgando el Dharma y estableciendo más centros camino del diamante, incluyéndose centros en México, Moscú y Hungría. La película concluye con la enfermedad de Hannah, y con sus días finales y fallecimiento en el 2007; así como con su legado.

El tráiler de la película y el material publicitario bosquejan el film como, esencialmente, una historia de amor entre Hannah y Ole Nydahl, así como de su significativo rol en introducir el budismo tibetano al Occidente. No estoy seguro de concordar con esa descripción, ni con el grado de importancia asignado al papel de Hannah y Ole como introductores del budismo tibetano en Occidente. Aunque claramente haya existido una relación amorosa entre ambos, la cual es reflejada en la cinta, e incluso aunque los dos hayan hecho, sin dudas, una contribución trascendental a la expansión y popularización del budismo tibetano en Occidente (y en particular el de la escuela karma kagyu), considero que la película enfatiza demasiado ambos puntos.

El documental está bien realizado, si bien, a mi parecer, es bastante unilateral y partidario, lo cual en parte constituye un defecto. Por ejemplo, no hace mención alguna al 14º dalái lama (quizá porque éste reconoce a Ogyen Trinley Dorje como el 17º karmapa), ni a la importancia del dalái lama ni a su celebridad como un líder espiritual y religioso mundial, como un líder del budismo tibetano y como la cabeza de su escuela gelug, ni a su popularidad en Occidente. Quizá esto no sea inesperado. Tampoco se menciona, ni siquiera de paso o por mera sugerencia, a las escuelas nyingma y sakya del budismo tibetano, aunque su relevancia mundial sea considerablemente menor que la de las escuelas gelug y karma kagyu. La película no se detiene de un modo significativo en las muy antiguas rivalidades de India y China, algunas veces reflejadas en sus tradiciones del budismo, mientras que a la vez trata desfavorablemente a China. Quizás estas rivalidades se hallen reflejadas, hasta cierto punto, en el reconocimiento por los dos países interesados, de los dos aspirantes a ser el 17º karmapa. Y, una vez más, y tampoco inesperadamente, la película no se refiere a las diversas controversias en torno a Ole Nydahl y al Camino del Diamante, según este se ha desarrollado. Y con razón, pues el filme trata esencialmente acerca de Hannah Nydahl, una gran mujer budista, y de su rol en la divulgación en Occidente del Dharma, del budismo tibetano y de las enseñanzas y prácticas de la escuela karma kagyu, incluida la meditación. Asimismo, la película ignora completamente a las otras tradiciones budistas, theravada y mahayana, y a su expansión y popularidad en Occidente, como si la única tradición del budismo representada y popularizada allá, fuera la del budismo tibetano.

Dicho esto, yo disfruté de la película, la encontré interesante y la recomiendo a todos, no budistas y budistas por igual, sin tener en cuenta sus creencias y afiliaciones. Es una buena película. Pero, quizás, sólo deberíamos mirarla, experimentarla y disfrutarla acríticamente y sin preferencias, aceptándola tal y como es y por lo que es.

Durante mucho tiempo he estado al tanto de la escisión en la escuela karma kagyu, pero no favorezco a ninguna de las partes, sino que adopto, un camino medio, un punto de vista neutral, y espero que éste se refleje en esta reseña. También soy consciente de las controversias en torno a Ole Nydahl y a la organización Camino del Diamante; pero otra vez, adopto una posición neutral respecto a tales debates, los cuales no deben convertirse en objeto de consideración para este escrito. Según entiendo, no hay controversias respecto a Hannah Nydahl, la cual es, a la vez, el tema y la protagonista principal en este documental.


(1)Durante mucho tiempo he estado al tanto de la escisión en la escuela karma kagyu, pero no favorezco a ninguna de las partes, sino que adopto, un camino medio, un punto de vista neutral, y espero que éste se refleje en esta reseña. También soy consciente de las controversias en torno a Ole Nydahl y a la organización Camino del Diamante; pero otra vez, adopto una posición neutral respecto a tales debates, los cuales no deben convertirse en objeto de consideración para este escrito. Según entiendo, no hay controversias respecto a Hannah Nydahl, la cual es, a la vez, el tema y la protagonista principal en este documental.

Este artículo fue publicado originalmente en Buddhistdoor en Español

Películas budistas pioneras

DANIEL MILLET GIL

Este artículo fue publicado originalmente en Buddhistdoor en Español

Hoy en día estamos acostumbrados a la presencia del budismo en nuestras pantallas, pero antes de la década de los 90, apenas si figuraba en celuloide. Una mayor representación del budismo en el cine—el llamado «Buda Boom»cinematográfico—siguió a que, en 1989, le fuera concedido el Premio Nobel de la Paz a S.S. el XIV Dalai Lama, y producciones como Pequeño Buda (1993) de Bernardo Bertolucci, Siete años en el Tíbet (1997) de Jean-Jacques Annaud, o Kundun de Martin Scorsese (1997). Desde entonces, asistimos a una producción continuada de filmes con contenido budista. En este artículo, ofrecemos unas pinceladas sobre películas precursoras del cine budista moderno que, en general, muestran una escasa comprensión de esta tradición, orientalismo, y ciertos estereotipos aún vigentes en el cine actual.

Budismo en el cine mudo

Una de las primeras producciones fue Buddha de 1913, hoy lamentablemente desaparecida, y de la que muy poco se conoce. A ésta siguió otra película muda titulada El alma de Buda, rodada en 1917. En 1919, D.W. Griffith (1875-1948) dirige «Flores rotas» (Broken Blossoms) en la que presenta al budismo positivamente. El protagonista llega a Inglaterra desde China con el sueño de difundir el dharma en esas lejanas tierras. Aparentemente, la primera producción sobre la vida del Buda fue Buddhadev, literalmente «Señor Buda», producida por el director indio Dadasaheb Phalke (1870–1944) en 1923.


La Luz de Asia (Prem Sanyas)

En 1925, fue estrenada una película muda alemana, con título en hindi: Prem Sanyas (La Luz de Asia, Die Leuchte Asiens en alemán, The Light of Asia en inglés). Fue codirigida por Franz Osten (1875–1956) y Himansu Rai (1892–1940), uno de los padres del cine indio. El guion consistió en una adaptación libre a la pantalla del famoso libro La luz de Asia, publicado en 1879 del poeta británico Sir Edwin Arnold. Esta película, que tuvo un gran éxito en Europa, dramatiza la vida del Buda histórico.

La constante situación bélica en Asia durante la década de los 30 llevó a que se filmaran pocas películas budistas durante esa época. Tras las guerras, el cine dhármico floreció a lo largo del continente asiático.

Horizontes perdidos (“Lost Horizon”) 

En 1937, se estrena Horizontes perdidos, un film estadounidense dirigido por Frank Capra (1897– 1991). El guion de Robert Riskin, es una adaptación de la novela homónima del escritor británico James Hilton (1900-1954) que, a su vez, estaba inspirada en Utopía de Tomás Moro. Cuenta la historia de un grupo de viajeros que, inesperadamente, llegan a Shangri-La, una sociedad budista quimérica en el Himalaya. Horizontes perdidos, ganó dos premios Óscar, y con el tiempo llegaría a convertirse en un clásico, pero hundió a la productora Columbia Pictures en una crisis financiera de la que tardó cinco años en salir. En 2016, la Biblioteca del Congreso de EE.UU. declaró la película «cultural, histórica y estéticamente significativa», y fue escogida para su preservación en el Registro Nacional de Cine norteamericano.

La historia transcurre entre 1935 y 1937. El joven británico Robert Conway es un «Hombre del Este, soldado, diplomático, héroe público», que sueña en vivir «en un lugar utópico, de paz y seguridad, donde vivir no sea una lucha sino una delicia duradera», una tierra de eterna juventud. Habiendo estallado una rebelión popular cerca de la frontera china con el Tíbet, Conway evacua a un grupo de occidentales que intentar escapar por avión a Shanghái: un fugitivo estafador norteamericano; un pusilánime paleontólogo británico; Gloria, una norteamericana a la que han pronosticado que le queda poco tiempo para morir; y George, el hermano pequeño de Robert. Tras partir, el grupo descubre con terror que han sido secuestrados por un piloto mongol y viajan hacia el Tíbet en lugar de hacia Shanghái. Sufren un accidente aéreo al cual sobreviven excepto el piloto, aunque se encuentran incomunicados en una remota área del Himalaya. La sombra de la muerte cierne al espectador desde un inicio. Conway dice que 10,000 chinos muertos durante la revuelta no cuentan para su informe al gobierno británico. Gloria se ríe de que ahora sean todos, y no solo ella, los que enfrenten con una muerte inevitable en su asilamiento en el Himalaya. La presencia de la mortalidad y la impermanencia resaltan al ser retacados y llevados a Shangri-La, utópica comunidad en el Tíbet donde la gente parece ser dichosa y no envejecer. El monasterio lamaísta de Shangri-La es dirigido por un chino llamado Chang con el que Conway tiene largas conversaciones filosóficas. Tras un mes, el Gran Lama convoca a Conway y le cuenta la historia del monasterio. Conway aprende que el Gran Lama es en realidad el padre Perrault, un misionero capuchino luxemburgués que arribó al valle de Shangri-La a finales del siglo XVII y fundó el monasterio. También viene a saber que ninguna persona que haya salido del valle se ha mantenido en vida. Finalmente, descubrimos que ha sido el padre Perrault quien, subrepticiamente, ha traído a Conway a Shangri-La para que le suceda al frente de la comunidad. Conway accede a la petición del Gran Lama y empieza a estudiar para convertirse en lama. Cuando el padre Perrault muere, debido a su extrema avanzada edad, Conway quiere permanecer y atender a su nueva responsabilidad adquirida, pero sus compañeros deciden escapar aprovechando la llegada de unos porteadores. Conway, a regañadientes, finalmente huye con ellos. Algunos mueren en el intento, pero el diplomático británico, aunque enfermo, consigue llegar a la India, donde es sanado por unas monjas. Tras recuperarse, Conway regresa a Shangri-La.

El Arpa Birmana (“Biruma no tategoto”) de Kon Ichikawa (1956).

Es julio de 1945. Una compañía de las tropas japonesas estacionadas en Birmania quiere alcanzar la frontera y cruzar a Tailandia. Los soldados nipones se sienten exhaustos y hambrientos. Mizushima, el protagonista del filme, que a menudo toca el arpa para alentar a sus camaradas en armas, se ve en la necesidad de apartarse de su unidad y pierde contacto con ella. Deambulando en busca de su tercio, solo muerte y devastación se cierne a su alrededor y descubre, horrorizado, que miles de cadáveres de soldados yacen en la intemperie, sintiéndose obligado a darles sepultura. Para ello, se hace pasar por monje budista y jura no regresar a Japón hasta que todos los muertos reciban un entierro digno.

Mientras tanto, su compañía, que aún no ha sido informada de que Japón han perdido la guerra, se ve rodeada de tropas británicas y acaba detenida en el campamento británico. Tras regresar a su unidad, ya conocedora de la capitulación, el capitán inglés pide a Mizushima que informe a otra compañía japonesa que sigue luchando en las montañas, que la guerra ha terminado. Pero estas tropas rehusan rendirse, siguen luchando y acaban muriendo. Mizushima huye, pero es herido y pierde la consciencia. Aun vestido como monje budista, todo el mundo le toma por tal cuando despierta, y recibe limosnas de los campesinos chinos. Cuando su compañía regresa a Japón, nuestro héroe expresa su vehemente deseo de permanecer en Birmania, dar sepultura a los muertos, y aliviar el sufrimiento de otros.

El Arpa Birmana está basada en una novela homónima de Takeyama Micho de 1946. Es un filme de una extraordinaria sensibilidad y una banda sonora inolvidable. La película no deja indiferente. Habla del cultivo del amor y de la compasión frente a la inevitabilidad de la muerte y el reconocimiento de la efimeridad de todas las cosas, lo que convierte a Mizushima en un verdadero bodhisattva.

Siddhartha

Siddhartha es una película que solo puede ser categorizada como sui generis. Es una adaptación al cine de la novela homónima (1922) del escritor premio Nobel laureado, Hermann Hesse. Describe el viaje espiritual de un hombre llamado Siddhartha en busca del sentido de la vida, en los tiempos del Buda Gautama. Fue producida y dirigida por Conrad Rooks (1934—2011), quien también adaptó del libro a la pantalla. La fotografía corrió a cargo del cinematógrafo sueco Sven Vilhem Nykvist (1922-2006), ya por entonces célebre por su trabajo con el director Ingmar Bergman. El papel estelar fue interpretado Shashi Kapoor (1938-2017), uno de los actores y productores indios más conocidos internacionalmente. El Siddhartha de Hesse es un clásico del siglo XX, y la película es fiel al libro excepto en su final. Pero, contrariamente a muchas adaptaciones, esta película da vida al texto, con magníficas vistas y música en vivo.

Siddhartha es una extraordinaria película que despierta los sentidos. Fue una de las primeras películas en India en representar actos sexuales, y las imágenes y la música saturan la atención del espectador. Conrad Rooks obtuvo el permiso de los editores para llevar la novela al cine con la ayuda del hijo de Hermann Hesse, Heiner Hesse, a quien conoció en Zúrich durante un tratamiento de desintoxicación. La película se rodó en el norte de la India y, más particularmente, en la ciudad santa de Rishikesh y en las propiedades privadas y los palacios del Maharajá de Bharatpur. Todos los actores son indios. El film despliega la trayectoria espiritual del protagonista, de alguna manera paralela a la del Buda histórico, y su hallazgo del camino del medio (madhyamā-pratipad) entre el ascetismo y el hedonismo. A lo largo de la película vamos conociendo las venturas que van llevan a Siddhartha lejos de esos extremos y hacia la madurez espiritual y la liberación, a través de la compasión y el cese de toda búsqueda.

Siddhartha es un joven Brahmín que abandona la casa de su rica familia para convertirse en un sadhu (hombre santo de la India) y vivir una vida más libre y de mayor sentido. La búsqueda lo lleva primero a la práctica de austeridades severas, autodisciplinas yoguis, que no llegan a satisfacerle. Llega a conocer las enseñanzas del Buda, por las que siente respeto, pero decide seguir su propio camino. Sigue una etapa de voluptuosidad, erotismo y autoindulgencia en el disfrute de riquezas materiales, que desemboca es un estado de autodesprecio, agotamiento y depresión para, finalmente, conseguir la paz y armonía consigo mismo que siempre ha estado buscando y que solo alcanza a través del amor: «deja de buscar, deja de preocuparte, aprende a dar amor… aquí está la paz», es el mensaje del filme.

Kung Fu (El pequeño saltamontes)

Cuando hablamos de la mítica serie de televisión Kung Fu, este artículo puede volverse personal para los lectores de Buddhistdoor nacidos a principios de la década de 1960. Esta serie norteamericana, creada por Ed Spielman, dirigida por Jerry Thorpe, y protagonizada por David Carradine, constó de 62 capítulos emitidos en tres temporadas (1972-1975) y fue un gran evento que dejo una indeleble huella cultural. Sin duda, mucho de los que los occidentales conocen sobre el budismo—aunque nunca mencionado de una manera explícita a lo largo de la serie—les llegó a través de las aventuras del protagonista.

Kwai Chang Caine es un joven monje chino del templo de Shaolin que se obligado a escapar a EE. UU., tras haberse puesto precio a su cabeza por haber asesinado al sobrino del Emperador, lo que sucedió para vengar la muerte de Po, su maestro espiritual. En EE.UU. su objetivo es encontrar a su medio hermano, Danny Caine, que también había huido de China, y poder empezar una nueva vida de familia.  (Hoy sería inaceptable, pero el papel de Kwai adulto, fue interpretado por Carradine, un actor blanco). Una vez llegado al lejano oeste de EE.UU. procedente del lejano este, Kwai vive una vida errante, guiado por una visión budista de la vida, y protegiéndose de toda amenaza con las artes marciales. (Como niño, Kwai Chang es famosamente llamado «pequeño saltamontes» por su querido maestro).

El maestro enseñando al joven Kwai Chang. Captura de pantalla de Kung Fu.

Kung Fu tuvo una importante impronta en la cultura popular hispanoamericana, y es uno de los rasgos de identidad de toda una generación. Recordemos que estos son los años álgidos en la fama Bruce Lee, experto en Kung Fu (que fue considerado para el papel, pero no obtuvo). Es posible que nada ayudara tanto a popularizar el budismo, y la filosofía zen, en la década de los 1970 como Kung Fu. 

Milarepa 

La última película precursora del «Buddha Boom» de los 90 que deseamos poner de relieve es Milarepa, un drama italiano dirigido por Liliana Cavani, que entró en el Festival de Cine de Cannes de 1974. El film está inspirado en la biografía de Milarepa, uno de los grandes maestros del budismo tibetano, que es leída por un joven de los años 70. Pasado y presente sucumben cuando la historia de Milarepa y la realidad del joven son paralelamente entendidas e interpretadas por el mismo joven actor. La trama pasa constantemente del pasado del siglo XI en Tíbet al presente y vemos como los protagonistas están turbados por las mismas inquietudes. Cavani creo un film que aun cautiva a los que se acercan a él.

Captura de pantalla de Milarepa

Referencias:

Cho, Francisca. (2009). Buddhism. En John Lyden (ed.), The Routledge companion to religion and film..

Cho, Francisca. (2017) Seeing Like the Buddha: Enlightenment through Film, SUNY Press.

Green, Roland. (2014). Buddhism Goes to the Movies: Introduction to Buddhist Thought and Practice,

Suh, Sharon A. (2015). Silver Screen Buddha: Buddhism in Asian and Western Film. Bloomsbury

La Fundación Budista de Cine: entrevista a Gaetano Kazuo Maida

Maida, director ejecutivo de BFF. Fuente BFF.

La Fundación Budista de Cine es una organización educativa independiente, sin fines de lucro, con sede en Oakland, California, EE. UU. Fue establecida en 2000 por un grupo de autores, activistas, cineastas, y estudiosos del budismo, en asociación con instituciones de presentación cinemática de todo el mundo. La misión explicita de BFF es «utilizar el poderoso medio de las imágenes en movimiento para fomentar el conocimiento y la apreciación de los principios budistas fundamentales: la práctica de la compasión y el respeto por la impermanencia y la red interdependiente de conectividad de nuestro mundo». 

BFF presenta, archiva, conserva y promueve todo tipo de películas de temática budista: largometrajes, documentales, animaciones, películas infantiles y experimentales y programas televisivos. Consta del Festival Internacional de Cine Budista (IBFF), el Archivo de Cine Budista (BFA), el servicio de distribución Festival Media (FM) y un programa de patrocinio fiscal activo para apoyo a la producción a cineastas cualificados. La más reciente iniciativa de BFF es el Canal de Cine Budista (Buddhist Film Channel – BFC).

Buddhistdoor Global (BDG) y Buddhistdoor en Español (BDE): Este ha sido un período difícil para la BFF debido al fallecimiento de varios asociados, como el director de arte Milton Glaser y el miembro de la junta Steven Goodman. Además, COVID-19 también ha interrumpido las operaciones «normales». ¿Cómo han cambiado las cosas en la organización y sus actividades desde que la pandemia golpeó California en 2020?  

Gaetano Kazuo Maida (GKM): Gracias por mencionar a nuestros colegas y queridos amigos; nuestro mundo no es el mismo sin ellos (tenemos páginas in memoriam para ambos en nuestro sitio web). Es cierto que la pandemia ha transformado los planteamientos de todos los eventos y servicios (y no solo aquí, por supuesto); la mayoría de los teatros, restaurantes, clubes, cines, museos, etc., llevan cerrados desde marzo, es decir, siete meses, lo que supone toda una temporada y pone en peligro la continuidad de muchas de estas empresas y organizaciones. Ya ha habido muchos cierres permanentes (especialmente de restaurantes, panaderías, bares y salas de cine independientes) y sin duda se producirán quiebras masivas de negocios entre las empresas afectadas si las restricciones actuales se mantienen hasta el final del año, como muchos predicen. Y lamentablemente, en estos momentos ya ha habido más de un millón de muertes en todo el mundo (¡más de 200.000 solo en Estados Unidos!). Son cifras asombrosas que nos obligan a frenar y poner las cosas en perspectiva. La vida es un regalo, y todos dejaremos gustosamente de ir al cine, al teatro, a los museos y a cenar fuera durante un tiempo si esto ayuda a salvar vidas.

La paz es cada paso —Meditación en acción: la vida y obra de Thich Nhat Hanh de Gaetano Maida.

Estaba previsto celebrar el Festival Internacional de Cine Budista 2020 (IBFF2020) del 4 al 21 de junio en el Smith Rafael Film Center, un cine sin ánimo de lucro cerca de San Francisco, California (donde celebramos el estreno en Estados Unidos de Vara, de Khyentse Norbu, en 2015, y su Hema Hema, Sing Me A Song While I Sleep, en 2017, entre muchos otros títulos desde 2005), con una programación de once estrenos de ocho países, y tanto nosotros como los cineastas lamentamos mucho tener que cancelarlo. Sí pudimos poner algunas de las películas a disposición del Tricycle’s BuddhaFest Online Festival, que incluyó diversas charlas sobre el dharma, actuaciones musicales y siete películas, todo ello disponible en línea mediante suscripción durante ocho semanas. El IBFF ya se había encargado de la selección de las películas para ese festival en línea que estaba previsto que tuviera lugar después del IBFF2020, pero, dadas las circunstancias, finalmente el Tricycle’s BuddhaFest fue la única manera de ver en Estados Unidos algunas de nuestras películas seleccionadas.

Consideramos seriamente la posibilidad de crear una versión en línea del IBFF2020, pero decidimos no hacerlo por dos razones: en primer lugar, algunas productoras de las películas que habíamos seleccionado estaban preocupadas por la posible pérdida de valor comercial de sus creaciones tras su emisión en línea, y tiene sentido que lo estuvieran. Muchos distribuidores, aquí y en Europa, cancelaron la mayoría de los estrenos que tenían programados en salas este año y no permitieron emisiones en streaming excepto bajo lo que se conoce como «PVOD» («contenido premium a la carta», como Mulán, de Disney, que tenía un precio de 29,99 dólares, u otros estrenos, por 16,99-19,99 dólares) o «cine virtual», un acuerdo de reparto de ingresos con los cines locales en el que se cobraba el precio habitual de una entrada (10-15 dólares) por ver una película en streaming desde casa. La segunda razón era que, sencillamente, no creíamos que pudiéramos crear en el poco tiempo disponible (menos de 50 días) una experiencia cinematográfica y de festival del que nosotros y nuestros cineastas participantes (por no hablar de nuestro público) pudiéramos sentirnos orgullosos. 

BDG/BDE: El Festival de Cine Tricycle’s BuddhaFest y el Festival de Cine T.H.I.S. se celebraron en línea. ¿Cómo ha cambiado la pandemia la razón de ser de los festivales de cine budistas?

GKM: El IBFF ha sido el encargado de la programación de películas del Tricycle’s BuddhaFest desde su primer evento en Washington D.C. en 2010 y cada año desde entonces (se trasladaron a Los Ángeles hace cinco años). El BuddhaFest es primero un evento de tres días en directo, con charlas de dharma, talleres, sesiones de meditación, actuaciones musicales y películas, y, al cabo de unas semanas, se pone a disposición del público a través de internet y mediante suscripción durante unas semanas una recopilación de vídeos de las presentaciones y las películas. Este año no hubo ningún evento en vivo, por supuesto, pero el contenido y la programación fueron los mismos. Nos encantó ver cómo el Festival de Cine T.H.I.S. en Singapur asumía el reto de montar una versión completamente en línea de su festival y disfrutamos de su programación. Esperamos que la edición de este año fuera un gran éxito para ellos.

La razón de ser del IBFF ha sido, desde nuestra fundación en 2000, acercar al público en general películas sobresalientes con temas, escenarios, personajes o implicaciones budistas, y eso no ha cambiado en las actuales circunstancias. Lo que ha cambiado, y tal vez se ha visto alterado en el futuro inmediato, son los medios. La verdad es que los eventos en vivo quedan limitados a la ubicación geográfica del lugar o lugares de celebración, mientras que un evento en línea, en teoría, si se dispone de los permisos de todos los participantes, puede llegar al público de cualquier lugar donde haya un buen servicio de internet. Los espectadores se han acostumbrado a disfrutar de películas, música y series mediante sus dispositivos conectados a internet y se han habituado a que el acceso al contenido sea instantáneo, fácil y asequible (¡si no gratuito!). Estamos considerando nuestras opciones para el IBFF2021, aunque la verdadera esperanza es que la pandemia acabe antes del próximo junio.

BDG/BDE: Háblenos del Canal de Cine Budista y de cómo pretende convertirlo en un destino para los aficionados y amantes del cine de calidad de temática budista.

GKM: Aparte de nuestro festival de cine, llevamos unos cuantos años diseñando y desarrollando nuestra propia plataforma de contenidos en streaming, el Canal de Cine Budista (BFC, por sus siglas en inglés). Esta empresa surgió de la convergencia de tres fuerzas motivadoras claves: una, reconocimos la necesidad de un archivo accesible para el tipo de películas (de 22 naciones hasta ahora) que hemos estado presentando durante veinte años en nuestros festivales y con varios socios institucionales; dos, la rápida obsolescencia del DVD y el consecuente final de nuestro muy exitoso servicio de distribución de DVD en América del Norte, el Festival Media; y tres, la revolucionaria llegada del acceso a internet de banda ancha ampliamente disponible, junto con el enorme éxito de distribuidores como Netflix, Amazon Prime, Hulu y Disney, y el relativo éxito de distribuidores de nicho como Criterion Collection, Mubi, MhzChoice, Brit Box, Ovidio, Acorn, IFC y muchos otros. Las tres fuerzas se combinaron para indicarnos que era el momento adecuado, los elementos eran los correctos y éramos la organización adecuada para asumir este reto. Actualmente tenemos una página de bienvenida temporal, que invita a los espectadores a inscribirse para recibir actualizaciones y ofertas por correo electrónico, y seguimos recaudando fondos para establecer el BFC como un recurso de streaming internacional sostenible para el cine budista. Debo señalar que hemos decidido hacer de BFC una filial con fines de lucro de la Fundación de Cine Budista, sin ánimo de lucro, porque no queremos poner más presión sobre nuestros donantes en estos tiempos de gran necesidad en todo el mundo (crisis climática, hambrunas, refugiados y justicia-racial, crisis económica, educativa, medioambiental, de derechos humanos, etc.), por lo que estamos invitando a inversores que deseen participar en futuros beneficios (aunque, ciertamente, somos conscientes de los límites de este tipo de empresa. No va a ser el próximo YouTube, ¡eso seguro!).

Elmar Wepper y Aya Irizuki en Las Flores del Carezo («Cherry Blossoms»), escrita y dirigida por Doris Dörrie.

BDG/BDE: El budismo está ganando fuerza en las zonas hispanas del mundo. Si no lo hacen ya, ¿tienen algún plan para llegar a los espectadores de cine y a los budistas hispanohablantes?  

GKM: Francamente, no nos habíamos planteado trabajar con público más allá del de las ciudades cosmopolitas de nuestros primeros festivales (Los Angeles, 2003; Washington D.C., 2004; San Francisco, 2005; Ámsterdam, 2006; Singapur, 2007) cuando recibí una invitación en 2008 para viajar a Ciudad de México y evaluar las posibilidades de celebrar un IBFF allí. Debo decir que era abiertamente escéptico, porque había viajado a distintas zonas de México desde la década de 1970 y recordaba que la Ciudad de México estaba seria y peligrosamente contaminada. Mi anfitrión, un estudiante de último año de Tenzing Wangyal Rinpoche, que es amigo mío aquí en California, me convenció amablemente y al poco me vi en el nuevo Hotel Nikko de Ciudad de México admirando la limpieza de las calles y el aire, y los nuevos restaurantes y galerías de arte. Sin embargo, el factor que finalmente me convenció fue una reunión que me organizó para hablar con algunos de los líderes de la comunidad budista de la ciudad donde me encontré con representantes de 25 grupos budistas ¡con menos de una semana de antelación! Si intentaras hacer eso en San Francisco te llevarías una decepción, créeme. 

El IBFF2008 Ciudad de México fue un gran éxito: 25 películas traducidas al español y subtituladas, proyecciones durante diez días en cinco salas, incluida la Cineteca Nacional y una ceremonia de apertura en el Zócalo, la plaza central, a la que asistieron 50.000 personas, en la que seis monjes Gelugpa cantaron por la paz mientras seis chamanes mexicanos los bendijeron con humo y oraciones.

Presentamos y distribuimos en Estados Unidos, con relativo éxito, una película original en español, Un Buda, un largometraje del difunto Diego Rafecas. (Sin embargo, por alguna razón, esa película no tuvo una buena acogida en México). Tenemos mucho que aprender sobre el público hispano y estamos deseando centrarnos en esto cuando el BFC se convierta en realidad. ¡Y no nos olvidemos de Brasil! Damos la bienvenida a las nuevas películas budistas en español y portugués y esperamos ver más muy pronto.

IBFF2008 Ciudad de México. Imagen cortesía de Gaetano Maida

BDG/BDE: ¿Ha visto recientemente alguna película que tenga resonancia contemporánea en 2020?

GKM: La respuesta corta es sí, muchas (soy un ávido consumidor de todo tipo de cine de todo el mundo), pero pocas de ellas estuvieron en alguno de los festivales de cine budista. Esto se debe en parte a que las películas requieren mucho tiempo y dinero para su producción, y los proyectos terminados, especialmente en el ámbito budista relativamente no comercial, normalmente se originaron hace unos años. Espero ver películas nuevas a partir del año que viene que hayan sido influidas, motivadas y posiblemente determinadas por los extraordinarios acontecimientos de este año (¡que aún no ha terminado!).

*Este artículo fue publicado en español en «Buddhistdoor en Español» y en inglés en Buddhistdoor Global.

Iluminación garantizada de Doris Dörrie

DOUGLAS CALVO GAÍNZA

Este artículo forma parte de nuestra edición especial «El budismo y el cine»

El filme alemán Iluminación garantizada (2000) es una célebre obra de la cineaste Doris Dörrie. Estrenado en el 33 Festival Internacional de Cine de Hof, recibió premios a Mejor Película y Mejor Actor.

Aunque a menudo catalogado de «comedia», la comicidad irresistible no es su fuerte. Esencialmente, es una sabia mezcla entre documental casero y road movie, reproduciendo un peregrinaje iniciático por Japón donde los atribulados protagonistas se van conociendo mejor a sí mismos hasta un apogeo de autoconocimiento. Así, un alto porcentaje de esta película transcurrirá viajando. Somos peregrinos. Vivir es viaje.

Doris Dorrie. Fuente. https://mubi.com/es/cast/doris-dorrie

El esquemático guion original solo esbozaba una trama general, concediendo radical libertad de improvisación a los actores. Incluso al filmar en un monasterio japonés, los caracteres protagónicos eran meramente seguidos documentalmente durante su entrenamiento monástico, pero sin cortapisas. No extraña, pues, que los nombres de los personajes sean idénticos a los de los actores mismos, y que tanto la banda sonora como los efectos especiales brillen por su ausencia. A menor aparataje y parafernalia logística (que el espectador, garantizamos, no extrañará), mayor intimidad natural con los personajes.

La trama, no excesivamente compleja, lidia con dos hermanos. Gustav (Gustav-Peter Wöhler), es un especialista en Feng Shui timorato y místico, cuyo apocamiento es contrarrestado por la energía del egolátrico Uwe (Uwe Ochsenknecht), vendedor enérgico y aparentemente avasallador. El típico dúo dominante/sumiso.

Ambos poseen familias conflictuadas, y carecen de independencia interna. Uwe (tan mordaz con su esposa que esta terminará abandonándolo) es víctima de dependencia emocional hacia la mujer y los chicos, mientras Gustav convive con una compañera excesivamente maternal y que le cuida como a un gordito torpe. A la vez que lo engaña.

La cinta comienza con el aquelarre hogareño de Uwe (agotador disturbio y tensas incomprensiones) y su ruptura familiar. Consolándolo, Gustav le comenta sobre su inminente viaje: irá a Japón a practicar zen en un monasterio. Su hermano es un total escéptico, ajeno al mundo meditativo. Pero su sufrimiento ante el divorcio en ciernes constituye tal muestra de cómo los anhelos engendran dolor, que a la postre, compadecido Gustav lo enrolará.

Apenas llegados a la tierra del sol naciente, se desencadenan las peripecias. Dinero agotado. Tarjetas de crédito canceladas. Y tras un azaroso vagabundeo nocturno por Tokio, extraviados e ignorando el idioma, en bancarrota extra de solidaridad humana, concluirán la noche durmiendo a la intemperie… y al otro día robando sushi y una tienda de campaña. Les salva una compatriota: Anica (Anica Dobra) que les resuelve trabajos como camareros de Oktoberfest y los encamina.

Uwe y Gustav. Fuente. https://www.videobuster.de/dvd-bluray-verleih/69538/erleuchtung-garantiert

Durante toda la película, ambos se aliviarán monologando ante una cámara digital y leyendo bellas sentencias del zen (ocasionalmente algo satíricas). ¡Y por fin llegan al monasterio! Pero allí… cotidianeidad neta, limpiar pisos, seguir rutinas. Empero, el cambio es curativo, mayoritariamente gracias al trato afectuoso (pero no verbal) de los monjes.

Gustav es perfeccionista allí donde Uwe simplemente procura ejecutar, sin cavilaciones ni culpas. Y por eso el segundo progresa más. (Pues toda espiritualidad implica libertad interior, siendo las formalidades un mero recurso instrumental. Nada nos valdrá aprender esnobistas fórmulas de «iluminación garantizada», si por dentro estamos remotos de nosotros mismos) Al final, afortunadamente Gustav superará con mucho su perfeccionismo y adoptará una cosmovisión desenfadada. Y Uwe vencerá su turbulenta pasión para dejar fluir, objetivamente, la impermanencia familiar.

El clímax: yéndose del monasterio, Gustav confiesa «Soy gay» con un rictus de alivio. Es su máxima ruptura con aquel inhumano perfeccionismo. Afortunadamente, ahora le acompaña la nueva compasión budista. Además, entendida la naturaleza impermanente del universo, ¿no se impone una identidad de género igualmente fluida (pues todo lo es)? ¿Una más allá del estereotipo o la imposición?

La conclusión los revelará a ambos como seres flamantemente disciplinados. Hasta su propia relación como hermanos, antes sin mucho que decirse, es ahora más afectuosa y menos antagónica. Cada uno ve al Otro. El Oriente, donde todo es posible, ha metamorfoseado sus corazones solitarios, y así se han convertido en personas renovadas, floreciendo con autoimágenes perfeccionadas.

Hasta aquí la historia: una fructífera experiencia monástica conduciendo al happy end. Pero la cinta (quizás con algunas escenas demasiado prolijas) encierra asimismo otra dimensión más antropológica: no hay iluminación alejada de la vida humana «natural».

Maravilla cómo todo en la trama (personas, escenarios, animales) se interconecta, sin fragmentaciones casuales, con cada recuadro aspirando a erigirse en astuta metáfora visual pregonando la victoria sobre la alienación social, con la colaboración de un sofisticado arsenal de recursos budistas y heterogéneos susurros simbólicos.

La alienación es un fantasma omnipresente en la película.  En Alemania, todo el mundo anda absorto y prisionero de su vida virtual. Hasta un cartel del viaje exhorta «Deséate a ti mismo los buenos días» en medio de un silencio colectivo donde solo el hielo afuera se comunica. Por tanto, el individuo desértico deberá refugiarse en los monólogos ante una cámara como su única compañía y desahogo. Pero no será menor la soledad en Japón (aunque allá sí menudeen las sonrisas, hermoseando a los ubicuos celulares). Ella se intuye en la visión del hormiguero humano obedeciendo automatizadas señales de tránsito. En el esfumarse toda personalidad en la masa amorfa: gran alegoría de la pérdida interior.

Además, en los momentos cuando Gustav y Uwe sufren hambre y mendicidad, la indiferencia circundante resulta olímpica. También otro símbolo: la incapacidad de entenderse entre los idiomas (japonés y alemán) apunta a nuestra incomunicación generalizada. Las sonrisas en las tiendas son robóticamente comerciales; el arte callejero, atormentado. Y cuando Gustav lee en voz alta emocionantes proverbios de la sabiduría oriental antigua, la muchedumbre asiática le pasa por al lado alelada y sorda, o simplemente duerme. ¿Para qué viajaron tan lejos entonces?

Lo peor: en ese entorno donde nadie nota a nadie, a nuestros protagónicos no les extraña su perenne invisibilidad. No, están acostumbrados a la inexistencia social.

Por suerte, en el monasterio junto a la extrema etiqueta y reglamentación, también se confraternizará. Habrá mesa compartida, conatos de amistad con los monjes, bromas y risas espontáneas. Calor humano. Y en una escena conmovedora, Gustav solloza cuando el abad le hace notar SU propia naturaleza, rescatándolo de la impersonalidad. Por ende, de retorno a la deshumanización, nuestros peregrinos ya no serán los mismos. Uwe pregunta extrañado, atisbando confuso la barahúnda citadina: «¿Adónde van todos?» Pero no hay respuesta. No van a ninguna parte, simplemente corren en círculos. Entretanto, las expresiones atentas de nuestros amigos nos transmiten todo un mensaje: ya no son parte integral del rebaño, al que contemplan con estudiosa curiosidad. La antigua alienación normalizada ha terminado.

En el monasterio: fotograma de ‘Iluminación garantizada’. Fuente: https://www.kino.de/film/erleuchtung-garantiert-1999/

Otro elemento recurrente será la dinámica oscuridad/luz. Primera escena: melodías de niños y linternas alumbrando la noche germánica con faroles naranja, parcialmente evocadores del Oriente. A dichas lámparas casi se fusiona el título «Iluminación…», con letras chinescas. Y la primera frase dialogada, nada casual, será: «No tengo luz» en medio de una senda oscura… toda una prolepsis de la futura búsqueda espiritual.

Vendrán más simbolismos luminosos: la reminiscente luz naranja de un taxi en Tokio; las sombras vegetales en la pared blanca del monasterio; una anciana vaticinándole a Uwe que su palma tiene «una línea de la esperanza que apunta hacia la luz». Él mismo, tras arribar al monasterio (significativamente, de noche), dormirá con gafas oscuras pues «tanta iluminación (zu vielle leuchtung) me deslumbra» …  Y es que nuestra directora no permite azares. Así, va jalonando el argumento con «insignificantes» premoniciones ya desde Alemania (un mendigo sobre la nieve; una pareja anciana que le evoca a Gustav su propio matrimonio estancado; su esposa puliendo el suelo en una posición lúbrica…) y sutiles flashbacks en Japón. Cada fotograma se interconecta con todos los demás, casi abrogando la linealidad del tiempo.

Sobre todo, resaltarán los cuervos. Esa ave, que en el sintoísmo (Yatagarasu) es un enviado de los dioses para guiar a extraviados en el camino, aparece ante los viajeros durante su primera noche en Tokio. Tras mendigar. En el monasterio… Esta vez promoverá un competitivo diálogo entre Uwe y Gustav: ¿grazna con este sonido? ¿Con otro? ¿Cómo lo hace aquí o allá? Luego ambos hermanos pasarán a debatir las mutuas evoluciones temperamentales experimentadas durante el retiro y, he aquí el hallazgo: han cambiado. Así que los cuervos-kami los han guiado en su viaje, sí, pero en uno INTERIOR…

No nos extrañe tamaña minuciosidad del símbolo en una película colmada de mensajes subliminales budistas que se insinúan bien temprano. Por ejemplo, cuando uno de los hijitos de Uwe le deja un cartel sobre la puerta («Dormilón»). ¿Exhortación inocente a despertar? Luego, ambos hermanos sostendrán calmosas pláticas espirituales en el tren, mientras por la ventana afuera todo fluirá veloz. ¿Como el samsara? Y en Tokio, ambos buscadores duermen accidentalmente junto a un cementerio. ¿Alusión al peregrinar hacia China del coreano Wonghyo, quien tras despertar en un camposanto intuyó que no le era necesario marcharse rumbo a míticas tierras santificadas, para hallar una iluminación que le era propia?

Este último símbolo es más que plausible cuando se atiende a que, además de hallar el budismo, Gustav y Uwe se reencuentran consigo mismos, e incluso con sus inexorables raíces socioculturales. Miles de detalles demuestran cómo en el extranjero ellos redescubren sus propias identidades, como si Alemania los persiguiera en Japón (su amiga Anica del club teutón; faroles de tonalidad blanquísima que les alumbran conspicuamente; el exacerbado occidentalismo ambiental). ¿Ironía hacia el orientalismo como panacea?

Además, la propia vida «terrenal» será la que más tribute a su autodescubrimiento. No, la iluminación no está «garantizada» por retirarnos a un claustro, y a nuestra liberación coadyuvará sustancialmente el autenticarnos a nosotros mismos, enfrentando viejos fantasmas del ayer y asumiendo realidades propias (nada apolíneas). Conclusión: samsara es nirvana.

En las postrimerías del filme, plena luminosidad solar. En un cielo límpido ¡vuela el cuervo! Sí, el trayecto ha culminado, con la guía de dioses ancestrales. ¿Que con qué sonido grazna? ¿Qué importa? Simplemente, disfrutemos su chillar.

Luego la noche. En derredor, todo sombrío; pero dentro de la carpa la luminiscencia es plena, como una perla. Cerca, entre las sombras, dos jóvenes nipones juegan al tenis occidental, pero uno resulta significativamente invisible, nulo. ¿Signo de la invisibilidad del Otro en nuestra sociedad oscurecida?

Simultáneamente, los peregrinos germanos entonan sutras, bañados de luz… Es que la iluminación no depende de tierras santas. Es nuestra. Siempre radicó en ellos, más que en el exótico Japón.

Esencialmente, este éxodo hacia el propio interior será una redención autónoma. «Uno mismo es su propio refugio» enunció el Buda (de modo que tanto matrimonio como monasterio son simples muletas, útiles, pero para erguirse por esfuerzos propios). Ya Uwe y Gustav lo han intuido.

Y seguramente el/la espectador/a que disfrutará con esa inteligentísima película (la cual recomendamos a tod@s, ¡fehacientemente!), también lo percibirá así.

La pelicula «Greeting from Fukushima», tambien de Doris Dorrie, forma parte de la selección de films del Festival de Cinema Budista de Catalunya que se celebrará del 19 al 23 de octubre de 2022: https://www.facebook.com/cinemabudista 

Este artículo fue publicado en https://espanol.buddhistdoor.net/

Un Buda: una historia budista en Argentina

La película argentina Un Buda (2005) cuenta la historia de dos hermanos en Buenos Aires, metrópolis moderna y cosmopolita de América Latina. Narra el encuentro y el viaje de estos dos hermanos y en especial del más joven, en su lucha interior y su búsqueda espiritual, mientras que el hermano mayor, profesor de filosofía en la Universidad de Buenos Aires (UBA), con su mente racional y abstracta, cuestiona todas las revelaciones budistas de su hermano menor, que no ceja de buscar su lugar en la vida.

La película fue dirigida por Diego Rafecas, quien se definía como budista. Rafecas fue el director, guionista y actor, e interesantemente interpreta al personaje del hermano profesor de filosofía. Rafecas murió en 2017 a los 46 años de edad.

La película es una historia emotiva sobre el amor y la vida, con un punto de partida muy trágico en uno de los episodios más negros de la sociedad argentina en el siglo XX: la dictadura militar (1976-1983) que usó la violencia como una manera de legitimar este régimen político.

Siguiendo las instrucciones de lo que recuerda de su padre budista, desaparecido cuando eran niños, el hermano menor comienza un viaje espiritual en un intento de descubrir quién es. Ello acontece un día en particular en el que pierde su trabajo, ve a su novia besándose con otro hombre, y la abuela que lo crió, fallece.

Y así empieza una búsqueda desesperada que lo lleva a aventurarse en prácticas espirituales ascéticas extremas en las que abandona su vida y entorno existentes, y a aislarse hasta tal extremo que su proceso sacude profundamente el mundo de quien lo rodea.

Su novia, que es actriz e hija de una importante empresaria de la televisión, le sigue en su viaje a un monasterio zen en las montañas de Córdoba (Argentina) para encontrar a un maestro. Las maravillosas vistas de la montaña Uritorco y la ubicación del monasterio zen existente, son memorables y para el espectador de la película, un lujo de fotografía. El hermano mayor se une a ellos en el monasterio, y cada uno sigue en su búsqueda.

El budismo zen, como aparece en esta película, estaba empezando a incrustarse en la vida cotidiana en Argentina. Esto también está sucediendo en muchas sociedades occidentales. Las palabras “Buda”, “trascendente”, “zen” y “meditación”, están entretejidas en la narrativa de una manera fácil. Uno de los escritores en idioma español más famosos del mundo fue el argentino Jorge Luis Borges, el cual publicó un libro sobre budismo en 1976. La película incluye algunas palabras del argot budista, las formas de disciplina zen, los monjes y las cabezas afeitadas, y cómo las prácticas se iban integrando en las actividades cotidianas.

En contraste con la forma en que se ve el budismo hoy, vislumbramos en la película cómo debió haber sido hace unas décadas, cuando fue tratado como algo exótico: proveniente de la India, asociado con la cultura hippie,  el cannabis, los Beatles, el  yoga y la moda del pelo largo. Como una referencia curiosa, el apellido de los hermanos es “Rama” (el apellido del padre), el mismo nombre de la deidad india, tal vez esto sirvió simbólicamente para rememorar el concepto pasado de cómo se entendia el budismo entonces.

Me gustaría pensar que esta películas de inspiración budista van más allá de la mera moda de la palabra zen o las decoraciones con un Buda. El budismo zen, tal como fue introducido en occidente por maestros japoneses, se ha transformado de su verdadero significado a otros conceptos modernos: estilo zen de decoración, Buda Bar, Zen Spa, Zen Shiatsu, etc. Es difícil reconocer cualquier valor budista en la mayoría de estos establecimientos comerciales y de ocio que utilizan el nombre Zen o Buda en todo el mundo.

La película Un Buda de Rafecas es genuinamente budista. Su propia compañía de producción, llamada ZAZEN PRODUCTIONS, nació para crear historias sobre valores humanos universales. Desafortunadamente, los críticos de cine no acogieron positivamente la cinematografía de Diego Rafecas en sus otras obras: “Rodney“, “Paco” y “Cruzadas” debido a que cuestionaron la naturaleza realista de los personajes, el diálogo y varios motivos oscuros.

Pero a pesar de cualquier juicio crítico de los demás, encuentro que esta película apunta y logra crear una historia muy conmovedora sobre la búsqueda humana con significado en la tradición budista.*Este artículo fue publicado originalmente en Buddhistdoor en Español 

The Meridian Trust: descubriendo un tesoro de enseñanzas de budhadharma y filmaciones online

MIREIA PRETUS LABAYEN

«Mediante películas y vídeos, The Meridian Trust transmite los valores tibetanos al resto de la humanidad, trascendiendo las diferencias de nacionalidad y de creencias, y construyendo puentes entre los pueblos del mundo», Su Santidad el Dalái Lama.

La historia de The Meridian Trust (La Fundación Meridiano) y «las personas detrás de la escena», contiene muchos de los ingredientes de una gran historia, y vale la pena dedicar un tiempo a explorarla. Esta ONG del Reino Unido cuenta con el archivo más extenso en el mundo sobre el legado espiritual y cultural único del Tíbet, con miles de horas de material filmado, así como películas y documentales.

Jóvenes monjas del monasterio Dongyu Gatsal Ling, jugando con la cámara. Fotografía cortesía de Kaśka Butkiewicz-Phuntsok

Fue en el año 1981 cuando este sueño colectivo empezó a tomar forma, con el impulso de un grupo de estudiantes occidentales budistas dirigidos por Geoff Jukes, que trabajaba en la industria musical británica, y la visión de Su Santidad el Dalái Lama: grabar y preservar el valioso legado cultural y espiritual del Tíbet para generaciones futuras. Todo empezó con el proceso de filmar a muchos maestros budistas extraordinarios, que eran ya muy mayores, para atesorar su sabiduría, antes de que muchos de ellos fallecieran.

Tras cuarenta años de una intensa y asombrosa labor de muchas personas, bajo la inspiración de Su Santidad el Dalái Lama, que es el Patrón de la fundación The Meridian Trust, el archivo incluye en la actualidad enseñanzas de la primera generación de maestros, como Zong Rinpoche, Lama Yeshe, Denma Lochoe Rinpoche, Trijang Rinpoche, y muchos otros. También contiene enseñanzas y ceremonias de Su Santidad el Dalái Lama, Su Eminencia Sakya Trizin, Thich Nhat Hanh, y cursos completos de maestros como Ven. Namkhai Norbu, Ven. Jetsunma Tenzin Palmo, Ven. Robina Courtin, y Alan Wallace. La lista es interminable.

Esta semana, ha tenido lugar un muy interesante y relevante trabajo de Meridian: dar a conocer el fruto del proyecto «Traer el archivo a casa» en el que se ha digitalizado todo el contenido de su archivo, ofreciendo a los tibetanos y budistas en todo el mundo, un acceso directo y gratuito a la colección completa de más de 2000 horas de filmaciones sobre budismo y cultura tibetanos.

Greta Jensen y Kaśka Phuntsok representan la inspiración, pasión y habilidades admirables que han hecho posible esta tarea excepcional, y nos guiarán en este viaje a lo largo de la historia de The Meridian Trust

Orígenes

Greta Jensen (nacida en Inglaterra, en 1942) fue parte de este equipo que inició The Meridian Trust en los años 80. Su historia profesional es impresionante. Ella es consultora de desarrollo de recursos humanos y medioambientales y ha trabajado ampliamente en la India, con una ONG que fundó y dirigió hasta 1997.  Tras ello, trabajó como consultora independiente, ayudando a una gran variedad de organizaciones no gubernamentales internacionales por todo el mundo.

Geoff Jukes y Greta Jensen con una mujer oráculo en Dharamsala. Imagen cortesía de Greta Jensen

Buddhistdoor Global/Buddhistdoor en Español: ¿Podrías compartir con nosotros los orígenes de The Meridian Trust y cómo surgió tu colaboración?

GRETA JENSEN: Fue Geoff Jukes quien tuvo la inspiración y la visión de filmar a eminentes maestros tibetanos, reconocidos por su sabiduría en Tíbet, incluyendo por supuesto a Su Santidad el Dalái Lama. Él empezó las filmaciones a finales de los años 70. Casi al mismo tiempo, conocí a mi maestro tibetano, Kyabje Zong Rinpoche, cuando estaba dando enseñanzas extensas en un centro de dharma en Los Ángeles, donde estaban también empezando a grabar en vídeo a los maestros que los visitaban. Siempre fui una apasionada de la fotografía, por lo que empecé a hacer algunas de esas grabaciones. También me llevé mi cámara super-8, cuando visité el monasterio de mi maestro en el sur de la India. Entonces, de algún modo, me encontré grabando en centros de dharma, tras mi vuelta al Reino Unido. Creo que Geoff me contactó por primera vez en 1984, y mi primera experiencia en la que filmé a Su Santidad el Dalái Lama fue cuando Geoff me pidió que me uniera a un equipo para filmar la visita de Su Santidad el Dalái Lama al Reino Unido, específicamente a Coventry y Glasgow. Cuando Geoff decidió establecer una organización benéfica en 1985, me pidió que fuera una de las primeras administradoras y así nació The Meridian Trust.

BDG/BDE: ¿Y a ti se te ocurrió el nombre?

GJ: A todos los que estábamos involucrados con Meridian en esa época, se nos pidió que pensáramos en un nombre que transmitiera la visión de Geoff sobre la fundación, como algo instrumental para traer el Dharma a Occidente. Yo sugerí «Meridiano» como el símbolo de los puntos de contacto entre Oriente y Occidente.

BDG/BDE: ¿Qué era el «Proyecto Lama»?

GJ: El «Proyecto Lama» fue desarrollado por The Meridian Trust ante la petición urgente de Su Santidad el Dalái Lama en 1987. El objetivo fue grabar en vídeo y archivar las enseñanzas de eminentes maestros budistas tibetanos y se consiguió filmar, para generaciones futuras, las enseñanzas de maestros de la tradición budista y bon, muchos de los cuales, tristemente, ya han fallecido. Filmar a los últimos de estos lamas ancianos, mientras aún estaban entre nosotros, se convirtió en una prioridad para The Meridian Trust durante más de veinte años.

Meridian también entrenó en producción de vídeo a equipos tibetanos, y se aportó equipos de filmación en tres zonas principales en las que se establecieron campamentos de refugiados en la India. En cinco años se produjeron más de 600 horas de grabaciones en vídeo de estos lamas, que fueron completamente únicas.

Hoy en día, las imágenes digitalizadas pueden pasarse a DVD, guardarse en discos duros, transmitirse a través de internet y mucho más. Esto significa que la gente que más se beneficiará de ello, incluidos los monasterios en los que se grabó el material, así como las comunidades tibetanas por todo el mundo, tendrán acceso directo a este valioso archivo.

Todos en The Meridian Trust nos sentimos honrados al poder ofrecer a Su Santidad el Dalái Lama una copia de este archivo, el 28 de enero del 2009, en Dharamsala, India.

BDG/BDE: Tuviste la oportunidad de filmar a Su Santidad el Dalái Lama en la primera iniciación de Kalachakra en Europa, celebrada en Rikon, Suiza, en 1985, así como otras de sus enseñanzas. ¿Puedes compartir con nosotros algunos de tus recuerdos de esa época? ¿Alguna anécdota?

GJ: Filmar el Kalachakra en la carpa principal en Rikon fue para mí una gran tarea. Ya había asistido antes a otra iniciación de Kalachakra en Estados Unidos, en Madison, Wisconsin, donde había trabajado como voluntaria para preparar el lugar del evento. Pero nunca había estado muy cerca del Dalái Lama, por lo que Rikon fue especial, ya que estábamos, por supuesto, muy cerca del escenario.  Aunque puedo ser una buena organizadora, también puedo ser un poco mandona, por lo que coordinar a un equipo de cinco personas más cuatro asistentes de producción, fue una intensa fase de aprendizaje. Sin embargo, fue un extraordinario privilegio ser parte de toda la ceremonia. Como anécdota recuerdo un día en particular, durante la creación del Mandala del Kalachakra. A veces Su Santidad participaba con los monjes del monasterio Namgyal en la creación de la plantilla para el mandala, y ese día  fue algo muy especial, casi íntimo, ya que no había público, así que yo intentaba mantener una distancia respetuosa, pero en esa ocasión, cuando intentaba tirar de un cable de sonido bastante grueso, me di cuenta de que estaba atascado en algún lugar y tenía que dar la vuelta al trono sobre el que luego se sentaría Su Santidad y acercarme al mandala, para liberar el cable. Al acercarme detrás del trono, me encontré cara a cara con Su Santidad, que estaba de pie, con un puñado de cables que él mismo había estado desenredando. Al verme, con una gran sonrisa me dijo: «Oh, aquí estás», mientras me daba los cables de sonido y otros cables, ya desenredados.

Su Santidad el Dalái Lama durante la primera iniciación de Kalachakra en Europa en 1985. Imagen cortesía de The Meridian Trust

BDG/BDE: Leí que uno de tus primeros trabajos de investigación con The Meridian Trust te llevó en 1985 a la India, en un viaje de tres meses por muchos asentamientos de tibetanos. Debió ser una experiencia única. ¿Qué recuerdas de entre las muchas experiencias de ese viaje?

GJ: Filmar «la cápsula del tiempo de 1985», tal y como yo la llamo, fue una experiencia irrepetible. Phunstog Wangyal, de la Oficina de Su Santidad, en Londres, había pedido a Meridian que enviara un equipo a la India para filmar muchos aspectos de la vida tibetana en el exilio.  Geoff me pidió a mí y a mi técnico, Tony Pitts, que nos encargáramos de esta misión, y ambos estábamos muy entusiasmados. Los equipos de vídeo no eran muy sofisticados en esa época, pero Geoff se aseguró que tuviéramos los equipos mejores y más ligeros posibles.

Empezamos nuestro viaje en el campamento de refugiados de Doeguling, en Karnataka, el hogar de los monasterios Ganden y Drepung, que habían sido restablecidos allí—y que habían sido dos de los monasterios más grandes del Tíbet. Llegamos a tiempo para filmar las celebraciones del muy colorido y alegre, año nuevo tibetano (losar), donde había altares colmados de ofrendas y esculturas hechas de mantequilla, increíblemente bellas, en lugares de oración y en los hogares de la gente. En todas partes había personas laicas sosteniendo bufandas blancas de bienvenida, haciendo cola frente a las casas de eminentes maestros, y esperando a hacer las ofrendas y recibir bendiciones. Esto fue seguido por el gran festival de oración (monlam chenmo), con exquisitos cantos que emanaban de las salas de oración, casi a todas horas. Monlam fue también la época para la graduación de aquellos que habían finalizado sus estudios e iban a recibir el grado completo de geshe, así que tuvimos el privilegio de filmar al primer estudiante occidental que lo conseguía, George Dreyfuss (Sangye Samdup), durante sus debates finales ante eminentes académicos. Fue también, muy emocionante, al recordarlo, el poder entrevistar a Nicky Vreeland—ahora, el abad del monasterio Rato—y filmarle durante una de sus primeras clases. 

Desde Doeguling viajamos a otros tres campamentos de refugiados tibetanos en Karnataka. En Dharamsala, nos vimos abrumados por todo lo que pudimos filmar. Desde una entrevista a Su Santidad, a filmar la primera asamblea nacional de la Asociación de Mujeres Tibetanas, varios días de la Asamblea Nacional Tibetana y entrevistas a funcionarios destacados de la administración central tibetana.

Además, filmamos en el monasterio de monjas Geden Choeling, el Instituto de Artes Escénicas, el Instituto Médico Tibetano, la Biblioteca de Obras y Archivos Tibetanos, la Academia de Dialéctica, una escuela especializada en pintura de thangkas, un centro de escultura en madera, el hospital Delek, y las dos áreas de Aldeas de Niños Tibetanos.

Por último, filmamos a Su Santidad el Dalái Lama dando enseñanzas a los niños de las «Aldeas Infantiles Tibetanas» y una transmisión de poder de las ocho manifestaciones de guru Rinpoché. ¡Como puedes ver, fue un programa de acción muy repleto, y una completa inmersión en la cultura tibetana en el exilio!

Greta Jensen filmando a Su Santidad el Dalái Lama en conversación con el cardenal Basil Hume, arzobispo de Westminster, durante su visita al Reino Unido en 1988. Imagen cortesía de Greta Jensen.

BDG/BDE: ¿Qué ha significado para ti ser parte de este proyecto? ¿Y cómo imaginas el futuro de The Meridian Trust y su impacto en el mundo?

GJ: Ser parte de este proyecto ha significado mucho para mí, pero su significado ha ido cambiando a lo largo de los años. Al principio, estaba quizás más involucrada en preservar la cultura tibetana para las generaciones futuras, especialmente debido a que viajaba regularmente a varios campamentos de refugiados en la India, como parte de mi trabajo con ApTT—más adelante, ApTibeT—donde pude ver la vida en los monasterios de monjas y monjes que se habían establecido en el exilio, y vi la importancia de impartir el Dharma tan valioso y puro a las generaciones más jóvenes. 

Filmar a Su Sanitad cuando vino a Europa, y especialmente al Reino Unido, fue posible gracias a la generosidad de Geoff Jukes, y siempre fue un privilegio especial para Meridian. Como equipo de filmación, procuramos ser invisibles durante las charlas, enseñanzas y reuniones con dignatarios, aunque éramos conscientes que estábamos allí siendo en realidad embajadores visuales para difundir los mensajes de Su Santidad por todas partes.

Como miembro fundadora, mi visión personal de Meridian ahora es mucho más amplia que cuando empezamos. Me esfuerzo por mantener un hilo conductor entre los inicios de la fundación, cuando éramos, en ocasiones,  la única organización con la capacidad de filmar las visitas de Su Santidad, a la situación actual, con una gran cantidad de organizaciones vinculadas al budismo, que filman sus propios programas, con nuevos maestros, algunos tibetanos, y cada vez más occidentales cualificados, con algunos de los cuales confío en que estamos desarrollando relaciones creativas y duraderas. Un ejemplo es nuestra colaboración con la Biblioteca de Obras y Archivos Tibetanos en Dharamsala, para el proyecto recientemente completado «Traer el archivo a casa». Hospedar archivos de otras organizaciones, como el maravilloso tesoro virtual de la Tibet Foundation, es otro ejemplo de una colaboración fructífera. 

Deseo que con la nueva página web de Meridian, la oportunidad de expandir nuestra capacidad e impacto, apoye los objetivos que Su Santidad está enfatizando cada vez más, como, por ejemplo: la tradición Nalanda, ética secular, una educación basada en valores (ej. aprendizaje SEE – ético, emocional, social), regeneración medioambiental y cambio climático, y también me gustaría que el alcance de Meridian se expanda al Sudeste Asiático, especialmente a Taiwán y China.

Greta Jensen y Geoff Jukes con Su Santidad el Dalái Lama. Imagen cortesía de Greta Jensen

Presente: expandir The Meridian Trust a un escenario global 

Kaśka Butkiewicz-Phuntsok (Polonia, 1977) destaca en campos diversos y, durante los últimos nueve años, ha estado trabajando en Meridian Trust como la principal realizadora, fotógrafa, directora de proyectos y responsable del archivo digital. Como ella comenta: «Me gusta combinar áreas, que, aunque a primera vista no parecen estar conectadas, sí lo están. Mi formación como antropóloga me ayuda a filmar, investigar nuevos proyectos y gestionar el archivo. Filmar y fotografiar son campos similares, y me ayudan a mejorar mi memoria fotográfica, que es particularmente útil para gestionar el archivo. Debido a que he estado en la India y el Tíbet, estoy familiarizada con la cultura tibetana y lugares en Tíbet, y ello me facilita identificar lo que estoy viendo en antiguas grabaciones. A veces hemos tenido cintas sin ninguna información, así que esto me ayudó a describir y catalogar.»

Kaśka Phuntsok con Ven. Jetsunma Tenzin Palmo. Imagen cortesía de The Meridian Trust

Kaśka es una apasionada de su trabajo y se siente muy afortunada: «Es increíble ser parte de The Meridian Trust. El antiguo archivo es tan bello y tan preciado. Realmente valoro el gran trabajo realizado por tantas personas a lo largo de estos treinta años. Es como una gran carrera de relevos, y ahora estamos llevando todo este trabajo a otra fase, digital y global.»

BDG/BDE: Este año, tú y tu equipo habéis estado desarrollando la nueva página web y digitalizando todos los archivos de la colección. ¿Cómo ha sido este proceso?

Kaśka Phuntsok: Por el momento tenemos 1169 videoclips en nuestra página web. Algunos son de unos treinta minutos de duración, pero otros alcanzan las tres horas. Más de 700 clips van a ser pronto vinculados a la nueva web. Quedan unos 200 clips pendientes de ser editados.

Durante los últimos dos años, hemos estado limpiando y editando nuestro archivo antiguo, con dos editores tibetanos: Jamphel Sherab y Karma Phuntsok en Dharamsala, India, en la LTWA (La Biblioteca de Obras y Archivos Tibetanos). Fue un gran reto, sobre todo durante la pandemia, cuando la India estaba confinada. Los cortes de luz durante el invierno y la temporada de monzones en la India tampoco ayudaron. El departamento audiovisual de la LTWA, con Dolkar Tsering y geshe Lhakdor, nos ofreció una ayuda extraordinaria. Sin ellos, hubiera sido imposible.

Pasamos mucho tiempo analizando y diseñando la nueva página web. Con la ayuda de nuestros amigos de la asociación «Thrive Now Design» en el Reino Unido, y de «We Add Motion» en Dinamarca, intentamos hacer que la página web fuera más fácil e intuitiva a la hora de navegar por ella.

Ha sido realmente un reto, debido a la inmensidad del material. Tenemos enseñanzas recientes, retiros, vídeos de la primera Conferencia Internacional de Monjas Budistas, ahora conocida como Sakyadhita, el viaje de Namkai Norbu Rinpoche al monte Kailash de 1988, los viajes de enseñanzas de Su Santidad el Dalái Lama, y el Kalachakra en Suiza, filmado en gran detalle. 

Estamos muy emocionados, y actualmente estamos entrando en la segunda fase (pruebas de software) por personas que no son parte de Meridian, y probarán cómo funciona nuestra nueva página web.

BDG/BDE: El archivo de The Meridian Trust es extraordinariamente grande y, como resultado, puede resultar bastante complejo para las personas que accedan a él por primera vez. ¿Puedes darnos algún consejo para ayudarnos a navegar a través de este increíble tesoro de enseñanzas de Dharma y filmaciones?

KP: En la página principal, nuestras colecciones están disponibles según los temas: Charlas, Retiros, Cursos, Colecciones de Origen, y Traducciones. Tenemos múltiples enseñanzas traducidas al español. También tenemos un navegador a través del cual se puede explorar la página web a través de categorías como: Colecciones de Origen, Ceremonias, Charlas y Diálogos, Maestros Venerables y Cultura, o a través del nombre del maestro. Esperamos que esto ayude a que la navegación por el archivo sea más fácil.

Kaśka Phuntsok filmando a B. Alan Wallace durante sus enseñanzas en el monasterio de monjas Dongyu Gatsal Ling. Imagen cortesía de The Meridian Trust

BDG/BDE: ¿Cómo se puede contribuir al desarrollo de The Meridian Trust? 

KP: Nuestros contenidos están disponibles de forma gratuita y dependemos de donativos. Los donativos son extremadamente útiles y muy apreciados. Nos permiten mejorar nuestro motor de búsquedas en la página web, poder pagar una plataforma más grande de alojamiento para nuestros archivos de vídeo, y seguir filmando y compartiendo de forma gratuita enseñanzas budistas.

BDG/BDE: ¿Cómo imaginas el futuro de Meridian Trust y su impacto en el mundo?

KP: Nos gustaría llegar al mayor número de personas posible y compartir nuestro trabajo con gente en todo el mundo que esté interesada en el budismo y la cultura tibetanos. Aspiramos a poder continuar filmando y compartiendo enseñanzas del Dharma. 

* Este artículo fue publicado originalmente en inglés en Buddhistdoor Global 

Enlaces:

Estos son los títulos actualmente disponibles con traducción española:

El corazón bondadoso. Enseñanza de Rangjung Naljorma Khandrola.

Relacionándote con la ira y las emociones destructivas. Su santidad el dalái lama.

El camino de Shamatha. Retiro de 8 días de B. Alan Wallace (38 vídeos).

Reseña cinematográfica de Looking for a Lady with Fangs and a Moustache, de Khyentse Norbu *

NINA MÜLLER

Fuente: lookingforalady.com

Cuando un emprendedor descubre que solo le queda una semana de vida, emprende, con ciertas reservas, un viaje místico por las estrechas calles de Katmandú en busca de su única salvación: el efímero dakini. Figura clave del budismo vajrayana, el dakini es un ser polifacético con un misterioso poder espiritual, un tema que explora de manera magistral Looking for a Lady with Fangs and a Moustache (2019), la última película del lama y cineasta tibetano-butanés Dzongsar Jamyang Khyentse Rinpoche (1961).

«[El dakini es un] estado inexpresable, impensable e insondable. La única manera de presentarlo al hombre corriente, a la gente corriente como nosotros, solo podíamos usar lenguaje, solo podíamos usar símbolos, por eso verás que en el Himalaya hay muchas representaciones de dakinis.»

Como señala Dzongsar Jamyang Khyentse Rinpoche, el concepto de dakini es increíblemente complicado de entender, no digamos ya representar, y sin embargo esta película consigue expresar esa complejidad de una forma excelente. Conocido en la industria del cine como Khyentse Norbu, el lama debutó como asesor del cineasta italiano Bernardo Bertolucci para Pequeño Buda (1994), donde supervisó a los monjes tibetanos para asegurarse de que sus interpretaciones eran auténticas. Con cinco películas ya en su haber, es evidente que la autenticidad ha seguido siendo uno de los ejes del proceso de Khyentse Norbu. Un maestro a la hora de pulir y poner en escena historias y talento local, su contribución al desarrollo de la industria cinematográfica en la región del Himalaya es muy significativa, y procura mantenerse alejado de las convenciones y estereotipos del mundo del cine. Looking for a Lady with Fangs and a Moustache es un retrato: 

«Aunque pocas películas hoy en día huyen de la enorme influencia de las fórmulas de Hollywood y Bollywood, en esta película yo quiero explorar la forma de expresarse y de contar historias que es propia del Himalaya, que es fiel a la cultura, tradición y sabiduría de esta región».

Khyentse Norbu tomó muchas decisiones conscientes para asegurarse de que la película evocaba la región que retrataba. Por ejemplo, usó exclusivamente intérpretes nepalís no profesionales, y una magnífica consecuencia de esto es que los personajes transmiten una sensación muy genuina. Él subraya que la película muestra «a un maestro espiritual real y muy respetado cuyas cualidades y conducta no podrían haber sido comprendidas, menos aún transmitidas, por cien mil intérpretes profesionales». Una muestra de su deseo de sacar adelante contenido que es propio de una región y que va más allá del puro entretenimiento es el hecho de que la película se estrenó como parte del programa Brainwave del museo Rubin de Nueva York el 8 de abril de 2021. En la charla en línea que tuvo lugar después de la proyección, Khyentse Norbu subrayó que la devoción es un aspecto increíblemente importante del budismo. A lo largo de sus películas, él intenta capturar y retratar las dimensiones místicas de la vida que son integrales para la existencia humana, pero que tristemente se ven erosionadas por el momento actual de imperialismo y materialismo. 

Fuente: lookingforalady.com

Una exploración del papel del misticismo tibetano en el mundo actual postmoderno, la película se centra en la crisis existencial del protagonista, Tenzin. Descrito como un «hombre moderno» por los personajes de reparto, Tenzin ilustra perfectamente el contraste entre lo viejo y lo nuevo. Después de descartar seguir la especial relación de su familia con la música tradicional del Himalaya, se centra en fundar la cafetería más a la moda de Katmandú. Aunque, desgraciadamente, esta trama secundaria acaba siendo poco más que una herramienta expositiva (la relación entre Tenzin y su madre es pobre y su búsqueda de una cafetería no alberga un conflicto sustancial), la trama principal de la crisis existencial de Tenzin es muy interesante. Cuando un monje oráculo predice que el sueño de Tenzin sobre su hermana muerta significa que le espera una desgracia inminente, el protagonista se muestra escéptico, y es probable que los espectadores compartan esa sensación. Aunque el monje oráculo va vestido con la túnica tibetana tradicional, lleva unas gafas de sol muy llamativas, un par de auriculares grande y se pasa el rato enganchado a su tablet, otra señal de la decadencia de los valores. Si añadimos a esto una banda sonora que incluye evocadora música del Himalaya mezclada con canciones conocidas internacionalmente, como las de Tom Waits; así como planos generales de la población, algunos de los cuales llevan trajes tradicionales mientras que otros lucen trajes de oficina, se hace evidente que Katmandú es toda una mezcla de lo antiguo y lo nuevo. 

Aunque Tenzin menosprecia en un principio la premonición del monje, cada vez le resulta más difícil ignorar las señales: su vida diaria se ve salpicada de visiones de su hermana, pero también de criaturas con colmillos y otras atrocidades. Sus otros sentidos también se ven afectados y le asustan especialmente sus pérdidas repentinas e intermitentes de oído. El director de fotografía Mark Lee Ping Bing establece el tono con mucha belleza, y crea una atmósfera como de sueño que resulta atrayente y que ayuda al espectador a compartir la sensación de agobio del protagonista. Las visiones fantásticas se superponen sobre su entorno cotidiano, lo que subraya la idea de que, si nos fijamos lo suficiente, descubriremos que lo mundano siempre contiene lo mágico. Dicho esto, la película cuenta con una cinematografía muy fluida con movimientos sutiles pero incesantes, y aunque esto ayuda a dar a las escenas esa cualidad onírica, en algunos momentos la elección no está motivada por nada, lo que diluye el efecto del conjunto.

Fuente: lookingforalady.com

Una visita al médico le dice a Tenzin que no le sucede nada físicamente, por lo tanto, debe de ser una depresión, y la única solución de la sanidad moderna a la hora de tratar los problemas de la mente es recetar una dosis de antidepresivos. Esta costumbre de proporcionar respuestas inmediatas que, en última instancia, aturden las experiencias del alma contrasta magníficamente con la escena siguiente, en la que un sabio espiritual le da a Tenzin una solución completamente distinta: tiene que encontrar un dakini. Pero ¿cómo y dónde busca uno a un dakini? Esta vez no hay pastillas mágicas que tragar ni nada que nos haga pensar que Tenzin se medica y aturde este estado mental incómodo. En lugar de eso, se le anima a explorar las señales, a pensar por sí mismo y a ser creativo. Ya sea con el aire que respira, el agua que bebe o cantando entre la multitud, Tenzin solo se salvará si se permite estar realmente vivo. «Tienes que ser osado. Los dakinis no confían en quienes tienen inhibiciones», le dice el sabio

Fuente: lookingforalady.com

Este planteamiento es muy budista: se centra en la mentalidad en lugar de en un resultado en concreto. Cuando Tenzin empieza a dudar de que un posible candidato sea, de hecho, un dakini, el sabio le reprende: «Lo has echado a perder al pensar que no era ella. A esto se le llama mirada errónea». No es ningún secreto que el dakini puede ser una idea efímera. Como explica Khyentse Norbu, el dakini no es nada y lo es todo al mismo tiempo. Mediante su protagonista, Looking for a Lady with Fangs and a Moustache anima al espectador a ser curioso sobre el dakini y, en última instancia, el misticismo: ¿es dakini la chica del té? ¿Es dakini el amigo de Tenzin, Kunsel? ¿Es dakini un desconocido? ¿Es dakini Tenzin? ¿Soy yo dakini? Este viaje espectacular, unido a unas imágenes oníricas y una música cuidadosamente elegida tiene el potencial de inspirar una devoción en el espectador que lo acompañará durante días. 

* Este artículo fue publicado en español en Buddhistdoor en Español 

Carving the Divine: la vocación budista japonesa del tallado de madera

Raymond Lam, traducido por Marlene Taja

Durante más de un milenio, desde los gloriosos días del budismo de Kioto y Nara, a pesar de su descenso de popularidad, una llamada espiritual única ha perdurado en Japón: la disciplina del busshi, talladores de estatuas que representan budas y bodhisattvas. A través de su película Carving the Divine (Tallando lo divino), Yujiro Seki, cineasta japonés afincado en Los Angeles, proporciona una ventana a las vidas de los busshi del Japón contemporáneo, la mayoría de ellos jóvenes entregados completamente a este arte.  Este documental, tal vez el primero que se centra exhaustivamente en los escultores budistas japoneses, retrata a un pequeño grupo de aprendices que siguen las enseñanzas del gran maestro Kourin Saito.

«Es un gran honor presentar al mundo está película, que representa quizá la más importante, o una de las más importantes, artes espirituales de Japón, y a los artistas que tallan en madera estas divinidades», dice Yujiro, licenciado en Cinematografía de la Universidad de California en Berkeley, Estados Unidos. «De hecho, este proyecto se ha convertido, en cierto modo, en “divino” para mí; ha dado un gran sentido a mi vida. He entregado mi corazón y mi alma a este proyecto, pero sin buscar la gloria personal. En esta película veo algo más grande que mi persona. Sé que mi cuerpo físico decaerá algún día y se desvanecerá, pero como artista aspiro a dejar un legado con mi trabajo, que no sea temporal, sino eterno. Y Carving the Divine me ha brindado esa oportunidad.»

Tallar madera no es una actividad trivial. Los clientes (que pueden ser rectores de los templos, maestros budistas, directores de organizaciones budistas caritativas o incluso donantes laicos) esperan la mayor calidad de las artesanías, y puede suponer un gran desprestigio para un busshi producir un producto de baja calidad. Para el cliente, la estatua no es una simple obra maestra estética, sino un canal o repositorio de los bodhisattvas.

Yujiro Seki. Imagen cortesía de Yujiro Seki

Los aprendices trabajan en una atmósfera parecida a una fraternidad militar. Uno de los artistas explica lo siguiente: «Como profesión, ser un busshi trae consigo más pena que dicha». Existe poca tolerancia o compasión para los aprendices que no se acostumbran al funcionamiento de un centro busshi. «No te enseñaremos con paciencia. Te reprenderemos si haces algo mal», advierte. Y no faltan las reprimendas, la relación entre el maestro y el estudiante no se establece en términos de igualdad. Aparte del trabajo torpe, también se consideran infracciones menores olvidar el kit de herramientas completo, dejar una habitación desordenada o no atender las órdenes de manera respetuosa e inmediata, todo esto puede conllevar fuertes reprimendas. El japonés puede no tener el mismo rango de insultos que el inglés o el español; sin embargo, para los oídos japoneses, la manera en que regañan a los estudiantes que se equivocan puede ser considerada como una muestra de insultos profanos.

Yujiro coincide en que su trabajo debe ser tomado con seriedad. Comenta: «Antes que nada, la vida de un aprendiz es difícil. El maestro exige obediencia y absoluta dedicación. No es una escuela con un currículo. El aprendiz debe “robar” mediante la observación, de forma rápida y sigilosa, las técnicas del maestro y de los estudiantes avanzados. Esta es una vida de trabajo monótono que nunca termina. Los aprendices deben despertarse muy temprano cada mañana, preparar el desayuno, lavar, trabajar para los maestros por la mañana, preparar y tomar el almuerzo y trabajar nuevamente por la tarde para los maestros. Por la noche deben continuar trabajando en sus propios proyectos. Esta es la rutina que repiten diariamente durante muchos años».

Estudiantes en el trabajo en el gremio. Imagen de carvingthedivine.com

El sonido del martilleo en la escuela busshi podría parecerse al de un gremio de la era del Renacimiento, Yujiro explica: «Es un mundo de supervivencia del más apto. Si quieres aprender a realizar tareas más importantes, debes lograr superar a tus colegas. Cuanto mejor sea tu habilidad, más trabajos importantes te asignarán. Si no mejoras, seguirás realizando las mismas tareas domésticas, o incluso tareas menos importantes, si tus colegas te superan en habilidad. Es un mundo difícil. Solo aquellos con dedicación, entrega y velocidad pueden avanzar». Además, no existe nada dentro de la «industria» busshi para ayudar a los estudiantes a encontrar empleos o encargos. Tradicionalmente, estas técnicas solo se transmiten de mentor a aprendiz. Hasta donde Yujiro ha podido ver, las diferentes escuelas no se mezclan mucho y no comparten abiertamente su conocimiento de las técnicas.

La relación más importante que un busshi debe mantener, como sucede en las artes marciales, es con su maestro. Yujiro ha notado que un maestro siempre otorgará una parte de sus encargos a sus antiguos aprendices, lo cual puede ayudarlos bastante durante sus primeros años como artistas independientes. En realidad, el aprendizaje de entre tres y cinco años no basta para que la mayoría de los aprendices se vuelvan independientes: «Yo diría que puede llevar al menos diez años obtener el nivel y una formación sólida como busshi. El apoyo de su maestro, así como de otros miembros de su escuela es crucial».

Tallando un Kannon bosatsu. De carvingthedivine.com

Realizar un documental es siempre un reto. Para Yujiro rodar y montar supuso esfuerzo, tiempo, dinero y suerte: «Reunir todo en conjunto casi sin ayuda fue todo un reto, especialmente rodar y organizar el contenido increíblemente vasto y variado. Fue importante para mí evitar tergiversar o generalizar en exceso la profundidad y las sutilezas de la comunidad busshi. Existen muchos documentales que simplifican demasiado temas complicados. Y no quería caer en eso».        

Otro reto para Yujiro fue encontrar una historia que compartir basada en el estilo de vida bastante mundano de los busshi. A pesar de su alto valor, el acto del tallado de madera es en realidad un trabajo tedioso y repetitivo. «No quería que la película se convirtiera en un tutorial de “cómo esculpir”. Contar una historia multidimensional de las esculturas budistas japonesas fue bastante complicado, pero después de un año de montaje intensivo y del trabajo de nuestro equipo de postproducción nos sentimos satisfechos con lo que hemos conseguido.»

Yujiro señala que los comentarios que ha recibido sobre la película, que aún no se ha estrenado oficialmente, han sido positivos. “Un pintor me dijo que él se había sentido identificado con los aprendices y había recordado cómo fue el aprendizaje de su oficio en la escuela de arte. Por otro lado, un monje coincidió con un mensaje en la película: un mayor reconocimiento internacional del budismo japonés traerá consigo un reconocimiento renovado en el propio país. Además, un padre elogió la disciplina y ética laboral de los talladores de madera, y espera que sus hijos demuestren las mismas cualidades. Y un empresario retirado y escultor de piedra aficionado me dijo que él estaba maravillado con el proceso del arte y que realmente soñó con tallar madera esa misma noche. Como cineasta, estoy realmente conmovido al escuchar estás distintas opiniones».

Kourin Saito examina y evalúa la artesanía de uno de los alumnos de sus alumnos. De carvingthedivine.com

Actualmente Yujiro invierte la mayor parte de su tiempo en lidiar con la bestia de las redes sociales, algo que nunca había hecho con tanta dedicación hasta terminar Carving the Divine. También se enfrenta a la situación poco envidiable de tener que promocionar la película al público y al mismo tiempo enviarla a festivales de cine, que requieren que las entradas no se distribuyan previamente. Al igual que la devoción de los busshi por su arte, esta película es ahora lo más importante para Yujiro: «Realmente estoy viviendo el momento y no puedo pensar en otros proyectos ahora. Me llevó mucho tiempo encontrar un objetivo en mi vida. Estaba perdido, confundido y sin esperanza. Ahora, estoy centrado en una idea, no solo la promoción de Carving the Divine sino de toda la cultura busshi butsuzo».

«Moriré algún día. Eso es inevitable. Pero cuando eso suceda, mi mayor alegría será saber que mi trabajo me sobrevive, y podrá ser apreciado por las siguientes generaciones. Esto es actualmente mi mayor anhelo. Si muero ahora, mi arte también morirá. No puedo dejar que eso suceda. Solo pienso en Carving the Divine, nada más».

*Este artículo fue publicado en la edición especial: «El budismo y el cine» de Buddhistdoor en Español (04/01/2021).

Ver mas en:

Carving the Divine 
Carving the Divine trailer (YouTube)
Carving the Divine (Instagram)
Carving the Divine (Facebook)
Carving the Divine (Twitter)
Carving the Divine TV (YouTube)
Butsuzotion

Otros tiempos, otros espacios: una segunda mirada a tres documentales sobre tulkus nacidos en Occidente. *Segunda parte.

KATHERINE V. MASÍS-IVERSON 

*Puede leer aquí la primera parte del artículo

My Reincarnation [Mi Reencarnación] (2011)

La cineasta y directora Jennifer Fox basó este documental en materiales filmados desde 1989 hasta el 2010, el cual narra la historia de otro tulku nacido en Occidente quien a su vez es hijo de un tulku nacido en el Tíbet. Yeshi Silvano Namkhai es hijo de Chögyal Namkhai Norbu (1938-2018) quien falleció siete años después de la filmación. Namkhai Norbu fue profesor de cultura tibetana en la Universidad de Nápoles la Oriental (Università degli Studi di Napoli «L’Orientale») y, más adelante, maestro de Dzogchen. Exiliado del Tíbet y residente en Italia desde 1960, conoció a su esposa Rosa con quien formó una familia con su hijo Yeshi (nacido en 1970) y su hija Yuchen (nacida en 1971).

My Reincarnation: https://www.imdb.com/title/tt1740799/

Namkhai Norbu cuenta que cuando su hijo Yeshi estaba en el vientre de su madre, tuvo sueños de su tío Khyentse Rinpoche, quien había sido uno de sus maestros en el Tíbet. En un sueño, fue a visitar a Khyentse junto con Rosa y emergió una luz roja que se disolvió en ella. Después de tener este sueño, recibió una carta de un lama radicado en la India en la cual decía que Yeshi era la reencarnación de Khyentse.

El documental comienza con escenas subacuáticas; se oye la voz de Yeshi, quien narra que había tenido sueños y visiones sobre el Tíbet en su niñez. Reconoce que dichos sueños y visiones le producían temor y que no quería ir al Tíbet. Recuerda que, al preguntarle a su padre sobre estos sueños y visiones, éste «solo escuchaba» y no le respondía. Más adelante en el film, con toda naturalidad y sin darle mucha importancia, Yeshi afirma contar con las llamadas «pruebas», por ejemplo, el haber reconocido lugares específicos en el Tíbet entre fotografías.

En diferentes puntos del documental, Namkhai Norbu afirma que no ha querido que su hijo sufra las situaciones que padeció Khyentse en su vida anterior y que ha tratado de no interferir en las decisiones de Yeshi al respecto de su camino en la vida. Quizás ello explique por qué, según Yeshi, no le contesta sus preguntas sobre sus sueños, visiones y temores.

No obstante, a sus diecinueve años, Yeshi informa que su padre siempre le ha dicho que «es una persona importante» y que «en el Tíbet lo están esperando». Comenta que su padre viaja por el mundo enseñando el Dzogchen la mayor parte del año y que no ha formado un vínculo estrecho con él. Percibe, además, que los seguidores de su padre lo idealizan: «Mucha gente busca mitos, busca leyendas, busca santos.» Rechaza lo que considera son las expectativas de su padre y una posible situación de «estar en la sombra de algo o de alguien.»

Trece años después, en el 2002, el documental muestra a Yeshi como profesional en informática. Se ha casado, ha formado una familia y vive «de manera muy común y muy italiana». Una y otra vez, se resiste a lo que él percibe son las expectativas de los demás en caso de que aceptara ser maestro. En centros de práctica Dzogchen, observa a su padre oficiando ceremonias, facilitando prácticas y atendiendo preguntas de estudiantes que hacen largas filas para ser atendidos, algunos de ellos buscando consejo sobre situaciones personales muy difíciles. Yeshi nota la manera en que la gente «cree que la solución a sus problemas es mi padre» y que «olvidan que mi padre es humano».

Más adelante, Yeshi relata que, durante sus largas trayectorias en automóvil como parte de su trabajo, empezó a escuchar y seguir los cantos Dzogchen, los cuales se convirtieron en una forma de práctica espiritual para él. Yeshi deja su trabajo y, poco a poco, con el fin de ayudar a su padre, asume tareas de dirección administrativa en diferentes centros Dzogchen alrededor del mundo. No solo regresan sus visiones de la niñez, sino que tiene nuevas, en las que empieza a recordar acontecimientos dolorosos sobre su muerte en su vida anterior en el Tíbet. Finalmente, decide cumplir el deseo de su padre: viajar al Tíbet «para terminar lo que aún faltaba». En el viaje al pueblo de Khyentse Rinpoche, expresa su preocupación sobre las expectativas que podrían tener los habitantes al respecto de su visita. El intérprete le responde que «lo único que quieren es un maestro». Yeshi viste las túnicas ceremoniales, oficia ritos y escucha relatos testimoniales conmovedores de quienes conocieron a Khyentse Rinpoche, su reencarnación anterior.

Un año después (2010), Yeshi imparte charlas ante estudiantes de Dzogchen, pero no en túnicas, sino en ropas occidentales comunes. Una escena posterior muestra a Yeshi sentado en la playa junto a su padre, disfrutando de las olas. Hay letreros finales que indican que Yeshi ha asumido su rol de maestro como el tulku que es.

¿CARENCIA DE APOYOS SOCIALES O INCERTIDUMBRES PERSONALES?

En Memoiries d’un autre vie / Memories of a Previous Life, Tenzin Sherab (Elijah Ary) no da muestras de tener fuertes conflictos internos al respecto de dónde debería transcurrir su vida. Habiendo recibido una década de formación monástica en la India, se expresa con claridad acerca de su meta de regresar a Occidente.

En Tulku, Dylan Henderson, Ashoka Mukpo y Ruben Derksen parecen estar seguros de las decisiones que han tomado sobre el rumbo de sus vidas. En cambio, Gesar Mukpo, el cineasta, al igual que Wyatt Arnold, expresan fuertes incertidumbres sobre qué hacer con el hecho de haber sido reconocidos como tulkus en su niñez.

En My Reincarnation, Yeshi Silvano Namkhai, luego de varios años de resistirse a asumir el papel de sucesor de su padre en la enseñanza del Dzogchen, a todas luces parece asumirlo al final del film.

De los tres documentales vistos, los únicos dos tulkus que expresan preocupación por la presencia o ausencia de apoyos sociales y culturales a sus papeles como tulkus en Occidente son Gesar Mukpo y Wyatt Arnold. Muy probablemente ello sea reflejo de sus incertidumbres personales, ya que, de haber asumido funciones de tulku, indudablemente habrían contado con abundantes apoyos, tanto en sus propias familias como en sus respectivas comunidades budistas en Occidente.

Chögyal Namkhai Norbu y su hijo Yeshi Silvano Namkhai en My Reincarnation. https://www.imdb.com/title/tt1740799/

¿DÓNDE ESTÁN HOY DÍA?

Han pasado varios años desde que se filmaron estos documentales. ¿Qué están haciendo los tulkus mencionados hoy día?

Tenzin Sherab (Elijah Ary) vive en Francia y trabaja como psicoterapeuta Gestalt e instructor de meditación para personas laicas. Es padre de familia y ha escrito una autobiografía en la cual narra sus experiencias en los mundos Occidental y Oriental.

Wyatt Arnold hoy día es ingeniero y padre de familia. Afirma sentirse vinculado estrechamente con las enseñanzas budistas, no obstante que se desempeña en el mundo secular.

Ruben Derksen vive y trabaja en la industria de los viajes en Bangkok, Tailandia, a juzgar por su página personal en Facebook.

No hay muchas menciones de Yeshi Silvano Namkhi en los sitios Web de la Comunidad Dzogchen en los últimos cinco años. No obstante, hay una noticia sobre un evento de transmisión de enseñanzas ofrecido por Yeshi para impartirse en abril del 2020 y que luego fue suspendido hasta nuevo aviso, debido a la pandemia del coronavirus.

Sobre los demás tulkus mencionados en los documentales, no hay noticias recientes en Internet, al menos a la fecha de hoy.

REFLEXIONES FINALES

Ninguno de los tulkus protagonizados en los tres documentales requirió de una búsqueda de parte de un discípulo. Ya estaban ubicados y solo hubo que aplicarles pruebas para confirmar sus identidades. Visto desde una perspectiva budista tibetana, a la postre no se sabe por qué estos tulkus escogieron reencarnar en Occidente. Probablemente, ni ellos mismos podrían dar una razón contundente que lo explique. Quizás han querido advertir, precisamente, que el ser un tulku no tiene tanta importancia hoy día, al menos para el budismo en Occidente. O bien, podría ser que el propósito de volver a nacer en otros tiempos y en otros espacios es, simplemente, mostrar que hay muchas maneras y muchos contextos desde donde practicar y enseñar el Dharma, además de los tradicionales.

REFERENCIAS

La tradición tulku

Khyentse, J. (2016, 22 de agosto).  Time for Radical Change in How We Raise Our Tulkus. Tricycle.https://tricycle.org/trikedaily/dzongsar-jamyang-khyentse-tulkus/

MacKenzie, V. (1998). Maestros de la reencarnación: Quiénes son, cómo fueron identificados, cómo transcurren sus vidas, cuál es su misión. Trad. A. Pareja Rodríguez. Madrid: NeoPerson.

McLeod, K. (2016, 15 de setiembre).  Reflections on Dzongsar Khyentse’s “How We Raise Tulkus”. Tricyclehttps://tricycle.org/trikedaily/reflections-on-dzongsar-khyentses-how-we-raise-tulkus/

Thinley, K. (1980). The History of the Sixteen Karmapas of Tibet. Boulder, Colorado, EEUU: Prajna Press.

Tres Documentales

Fox, J. (Director) (2011) My Reincarnation. Estados Unidos de América: Long Shot Factory. https://archive.org/details/MyReincarnation2011

Mukpo, Gesar (Director) (2009). Tulku. Canada: National Film Board of Canada. https://www.youtube.com/watch?v=ZV_8YvIbrvY

Poulin, M. & Grégoire, C. (Co-directores) (1994). Memoiries d’un autre vie / Memories of a Previous Life. Canada: Productions Thuk Kar. Documental en francés: https://www.youtube.com/watch?v=S8bUq7k7CZM Documental en inglés:  https://www.youtube.com/watch?v=zLWPUcGUQvE

¿Dónde están hoy día?

Ary, E. (s.f.) Tenzin Tulku: Lama Tibétain réincarné en Occident. https://www.tenzintulku.com/index.php/fr/

Ary, E. (s.f.) Tenzin Tulku: Tibetan Lama Born in the West. https://www.tenzintulku.com/index.php/en/

Ary, E. (2019). Tulkou: Autobiographie d’un lama réincarné en Occident. Paris: Philippe Rey.

Derksen, R. (s.f.). Ruben Derksenhttps://www.facebook.com/ruben.derksen/about

International Dzogchen Community Gakyil (2020). How can I get Transmission or Direct Introduction? http://dzogchencommunity.org/faqs/how-can-i-get-transmission-or-direct-introduction/

Miller, A. (2021, 12 de marzo).  Magical Emanations: The Unexpected Lives of Western Tulkus. Lion’s Roarhttps://www.lionsroar.com/magical-emanations-the-unexpected-lives-of-western-tulkus/ 

Katherine V. Masís-Iverson

La autora es profesora jubilada de la Universidad de Costa Rica en San José, Costa Rica. Durante varios años como docente activa, impartió cursos introductorios de filosofía en la Escuela de Estudios Generales, así como cursos de ética y de pensamiento hindú y budista en la Escuela de Filosofía de dicha institución.  Algunos de sus trabajos se pueden encontrar en:https://ucr.academia.edu/KatherineMas%C3%ADsIverson

Otros tiempos, otros espacios: una segunda mirada a tres documentales sobre tulkus nacidos en Occidente. Primera parte

KATHERINE V. MASÍS-IVERSON

LA TRADICIÓN TULKU

Según el budismo tibetano, los tulkus son reencarnaciones de maestros, por lo general notorios por sus conocimientos sobre textos budistas, sus habilidades para enseñar el Dharma y sus destrezas en las prácticas meditativas.  Dejando de lado las discusiones sobre el concepto de anatman o anatta (no-alma), en el budismo tibetano hay una distinción entre el renacimiento automático del citta santana o flujo mental de una vida a otra y la reencarnación deliberadamente escogida por un maestro en una vida previa a la actual. La reencarnación es voluntaria y propia de los tulkus, mientras que el renacimiento es involuntario y propio del resto de los seres sintientes. En ambos casos, desde luego, entra en juego el karma o complejo tejido de causas y efectos. 

Gesar Mukpo films a shot for his movie Tulku

El proceso típico y tradicional para identificar un tulku comprende varios pasos. Sus discípulos más afines siguen pistas e instrucciones dejadas por su maestro difunto sobre dónde reencarnaría en su próxima vida. Buscan al niño reencarnado en la zona donde se cree que podría haber nacido y, una vez localizado, lo someten a pruebas preliminares que consisten en identificar objetos que pertenecían a su reencarnación pasada, cuando era maestro. Más adelante, un consejo de monjes puede hacerle más pruebas al niño para cerciorarse de que es un tulku.  

Antes de ser encontrado, puede darse el caso de que un tulku reencarnado tenga sueños, recuerdos o visiones asociados con alguna vida pasada, generalmente la inmediatamente anterior. El propósito de que un maestro notorio reencarne nuevamente es el de cumplir con su papel de bodhisattva, un ser que, gracias a su evolución espiritual refinada durante muchas vidas, podría entrar al estado de nirvana. No obstante, se abstiene de ello porque siente compasión por el dolor de todos los seres sintientes y así, regresa para ayudarles.

Una vez identificado un tulku, hay una ceremonia de entronización que formaliza su condición de maestro reencarnado y luego un largo período de educación que se lleva a cabo en un monasterio budista. Completada su formación, el tulku-bodhisattva enseña formalmente los textos y las prácticas budistas como cantos, meditación, etc. y así cumple con su ayuda a los demás.

La tradición tulku ha sido defendida como sistema para garantizar la continuación de la línea de maestros budistas tibetanos bien calificados, pero, a la vez, ha sido cuestionada por la posibilidad del error a la hora de identificarlos. También se ha cuestionado la forma de educar a los tulkus, ya que existe el riesgo de que se crean especiales y merecedores de privilegios, en vez de servidores en el Dharma.

Desde que el primer Kármapa tuvo una visión sobre su próxima reencarnación a finales del siglo XII, los tulkus generalmente han reencarnado en el Tíbet o regiones aledañas. Hay debates sobre quién fue el primer tulku identificado como tal en Occidente, pero el consenso general es que antes del siglo XX no se había identificado ninguno.

Fotografia de Jennifer Fox, directora de My Reincarnation Fuente: Buddhistdoor Global.

TRES DOCUMENTALES

Hay tres documentales que tratan sobre las vivencias de algunos tulkus nacidos en Occidente, todos desde ángulos diferentes: (1) Memoiries d’un autre vie / Memories of a Previous Life [Recuerdos de una vida previa] (1994), (2) Tulku (2009) y (3) My Reincarnation [Mi reencarnación] (2011). A continuación, se ofrece una breve reseña de cada documental.

Memoiries d’un autre vie / Memories of a Previous Life [Recuerdos de una vida previa] (2011)

Las primeras escenas transcurren en Canadá y presentan a los padres y dos hermanas de Elijah Ary, cuyo nombre budista sería Tenzin Sherab. Carol, la madre de Elijah, comparte algunos sueños y recuerdos que su hijo tuvo de niño, los cuales hacían alusión a lugares que no habría podido conocer a su corta edad. Carol y su esposo, estudiantes del budismo tibetano de la línea Gelugpa, mencionaron los sueños de Elijah a algunos maestros en Montreal, los cuales empezaron a sospechar que se podría tratar de un tulku. Eventualmente, fueron los propios maestros quienes iniciaron un proceso de averiguar quién fue la reencarnación previa de Elijah.

Fotografia de Jennifer Fox, directora de My Reincarnation Fuente: Buddhistdoor Global.

A los siete años, Elijah fue reconocido oficialmente como la reencarnación de Geshe Jatse quien, según lo narra el mismo Elijah o Tenzin Sherab en el film, no fue un maestro de renombre, sino un «simple monje.»

Cuando Elijah cumplió los doce años, Carol lo acompañó al Monasterio Sera Jhe en el sur de la India para que iniciara su educación monástica, la cual duraría una década aproximadamente.

Pasadas las escenas iniciales, el documental sigue a Tenzin Sherab como adulto joven en el monasterio. La cámara lo muestra comiendo, preparando té, compartiendo ratos amenos con otros monjes, meditando, participando en ceremonias y debatiendo textos budistas. La cámara también lo sigue mientras busca un CD de Phil Collins en las calles de Mysore, «a dos horas del monasterio» y mientras se divierte con su familia de visita en una playa cercana. Es el mismo Tenzin quien narra sus pensamientos y sentimientos en cada escena, tanto en las versiones en francés como en inglés del documental.

En los últimos minutos del film, Tenzin Sherab dice que su futuro está en Occidente y necesita regresar, ya que «el Dalai Lama me dijo una vez que podría ser de gran ayuda en servir de puente entre las antiguas tradiciones espirituales del Tíbet y el mundo moderno de Occidente». Aunque la decisión le produce tristeza por dejar las amistades forjadas en el monasterio, Tenzin está seguro de su camino.

Tenzin Sherab con Rinpoche Vajrapani en 1983. https://www.lamayeshe.com/gallery/keyword/jatse-tulku-elijah-ary

Tulku (2009)

Gesar Mukpo, director y cineasta del documental Tulku, fue identificado como reencarnación de un maestro siendo niño. Hijo de Chögyam Trungpa (1939-1987), quien a su vez fue un tulku de la línea kagyu del budismo tibetano, Gesar viaja por los Estados Unidos de América, India y Nepal, entrevistando a cuatro tulkus más, todos hombres nacidos en Norteamérica y Europa en las décadas de 1970 y 1980 e identificados como tales en su infancia.

Aunque Gesar fue entronizado cuando niño, no recibió educación monástica formal prolongada. Estuvo en un monasterio en Nepal de los quince a los dieciséis años y luego llamó a su madre, la británica Diana Mukpo, para que lo llevara de vuelta a casa en Occidente. A la vez que dice «sentirse orgulloso de ser un tulku», admite no saber si fue una buena decisión o no el haber interrumpido su formación monástica. En los últimos minutos del film lo vemos abrazar a su pequeña hija al regresar a casa en Nova Scotia, Canadá.

FOTO

Tulku: https://en.wikipedia.org/wiki/Tulku_(film)

El primer entrevistado por Gesar en los Estados Unidos es Dylan Henderson, quien no tuvo ninguna formación monástica. Narra su historia con serenidad y no expresa ninguna preocupación sobre cuál debería o podría ser su función como tulku. Lleva una vida completamente secular y es padre de familia. Practica el buceo, lo cual, para él, es una forma de meditar.

El segundo entrevistado en el mismo país es Ashoka Mukpo, hermano de Gesar. Ashoka no se ve a sí mismo como un maestro vistiendo «túnicas de monje». Al momento de la filmación, siente que su trabajo en el mundo secular a favor de los derechos humanos es una manera de beneficiar a los demás y, como tal, una forma de practicar el budismo.

César Mukpo, cineasta y director de Tulku. https://www.theguardian.com/lifeandstyle/2012/apr/14/western-tulku-buddhist-film-festival

El tercer entrevistado es Wyatt Arnold, estadounidense quien recibe educación monástica tibetana en la India. Wyatt afirma haber tenido recuerdos de niño sobre su reencarnación previa. Reconoce sentir confusión sobre las expectativas de los demás con respecto a su rol de tulku y lo que debería hacer con su vida en general.

Gesar viaja a Nepal para entrevistar al cuarto y último tulku. El holandés Ruben Derksen, al igual que Wyatt, afirma que tuvo recuerdos de su vida anterior cuando era niño. Habiendo residido en Nepal y Bután, Ruben menciona comportamientos que llama «no-budistas» en algunos monasterios: los celos, habladurías, abusos y maltratos contra los niños. Cada año viaja a Bután para oficiar una ceremonia por la única razón de que hace «increíblemente felices»a los butaneses que asisten a ella. Cuando Gesar le pregunta si aún es budista, Rubén contesta que no lo es y admite no saber en qué cree.

*Este artículo fue publicado originalmente en Buddhistdoor en Español

Para acceder a la segunda parte de la entrevista aquí